Cuáles son los bienes del imperio de Athina Onassis

Villas suizas, navieras, minas de diamantes, cientos de cuentas bancarias y sigue la lista. Todo ello está en manos de la única heredera que ayer cumplió 21. Parece que la fortuna será reconquistada con el estilo griego de pura cepa, en nombre del gran Aristóteles

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Tiene 21 años y no es noticia por su casamiento con el brasileño Miranda Neto, sino porque heredó el total del imperio Onassis que forjó su abuelo, el inefable multimillonario griego Aristóteles, padre de Cristina, muerta por sobredosis.

Athina Eleni Roussel fue como firmó en las invitaciones de su casamiento e irritó a los griegos que la consideran, después de su abuelo y su madre, casi una gloria nacional de exportación -bien describe Corriere della Sera-.

Es la última y única heredera de Aristóteles Onassis, la señora de Miranda Neto que ayer seguro que no lamentó sus antepasados. El día en que cumplió los 21 la "pobre niña rica" heredó el total del patrimonio, que le aporta mil millones de dólares más.

Hace tres años, a los 18, Athina había obtenido otro tanto pero sólo en la mayoría de edad tendría pleno derecho sobre los casi tres mil millones de dólares, entre los cuales se cuentan propiedades como palacios en Londres, Nueva York y villas en Suiza y España, más terrenos en América latina.

Sigue una flota de navíos, dos minas de diamantes en Sudáfrica, 360 sociedades internacionales de diverso tipo y otras 200 cuentas bancarias en todo el mundo, más colecciones de arte y joyas, caballos y la isla griega de Skorpios, en el Egeo, donde yacen los restos de mamá Cristina, tío Alejandro y abuelo Aristóteles.

La inmensa riqueza converge en la Fundación Alexandros Onassis, creada por el naviero en memoria de su hijo, muerto en el 73 en un accidente aéreo. Aristóteles quería que la fundación la presidiera un Onassis, por eso hay expectativas de que la princesa griega tome la posta. Hasta ahora la tuvo Stelios Papadimitriou, histórico colaborador de Aristóteles, que murió el pasado 23 de noviembre.

El diario The Guardian dice que Barbara Charamis, vocera de la Fundación, no presagia nada bueno con la asunción de la benjamina. "¿De verdad es el cumpleaños de Athina? No haremos comentarios, no responderemos preguntas ni daremos entrevistas".

Otra batalla de la niña de ojos tristes, según Corriere, es la de la muerte de su madre. Entonces tenía tres años y entre su padre y la Fundación hubo un largo litigio para adjudicarse el patrimonio. En 1999, jueces suizos dijeron que la niña debería tener la mitad de su riqueza recién a los 18 años y la otra sería administrada por la Fundación hasta su mayoría de edad. Los griegos se ofendieron: Athina se alejó de su tierra e incluso no habla ni la lengua.

Ayer festejó sus 21 años en Bélgica, donde entrena para las próximas Olimpíadas, y se supo que empezó a aprender griego, presumiblemente para manejar la fortuna más de cerca.

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