La ?abuela? se cansó de Hollywood

La actriz brasileña Sonia Braga, que se hizo famosa con películas como "Kiss of the Spider Woman" (1985) y "Dona Flor e seus dois maridos" (1976), regresó a su país tras cansarse de los papeles que insistían en ofrecerle últimamente

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(EFE) -

La otrora "sex symbol", de 54 años, cerró su apartamento en Nueva York y se estableció en la casa que había comprado para su madre en Niteroi, ciudad unida a Río de Janeiro por un puente de catorce kilómetros, confirmó en una entrevista publicada hoy por el diario O lobo.



La actriz espera reanudar su carrera en Brasil tras los altibajos que tuvo en Estados Unidos y tras haber superado un período de depresión y la amargura del envejecimiento, para lo que ayudó una dieta con la que perdió ocho kilos y la eficacia del bisturí del cirujano plástico brasileño Ivo Pitanguy.



"Cierto día estaba caminando por las márgenes del río Hudson y me sorprendí cantando sin parar aquella música de Adriana Calcanhoto que dice 'ando por el mundo pero ¿dónde están mis amigos?' Fue cuando decidí que era hora de volver", afirmó la actriz.



"En este momento lo que realmente me interesa son mis amigos, y ellos están en Brasil. Por eso vine. No sé si para siempre. Soy medio nómada", agregó.



Braga, la actriz brasileña más célebre en Hollywood después de Carmen Miranda, emprendió su carrera en Estados Unidos con "The Milagro Beanfield War" (1988), dirigida por Robert Redford, con quien vivió un tórrido romance, y "The Rookie" (1990), en la que actuó con Clint Eastwood.



En sus últimas interpretaciones, sin embargo, su papel se limitaba al de abuela.



"Me di cuenta de que estaba interpretando madres, tías y abuelitas en el cine estadounidense y decidí salir", afirmó.



Sobre su carrera en Brasil, asegura que ya hay algunos proyectos que pueden prosperar, aunque aclara que, si no surge nada, seguirá rumbo hacia donde le hagan propuestas.



La actriz asegura que no tiene miedo de nuevos tropiezos en su carrera porque ya ha superado de todo, incluso una depresión.



"Estuve mal. La depresión es una enfermedad del día a día que, si uno no la trata, puede convertirse en crónica. Descubrí que era un problema químico y tuve que tomar remedios. Fueron pequeñas tristezas y pequeños desentendidos los que me llevaron a ese cuadro", dijo.



"Entonces decidí ir al médico, someterme a tratamiento y lo superé. Ocurra lo que ocurra, sigo siempre en frente, sin el menor temor", concluyó.