El año 2006 podría comenzar con todos los cabarets de paro en Australia, si no se atienden los reclamos de las chicas que trabajan en los locales nocturnos.
Por eso, una comisión de trabajo oficial ha intervenido para que los propietarios de los ?night clubs? suban los sueldos de las bailarinas y mejoren las condiciones laborales de las jóvenes.
La organización de las strippers ha llegado a tal punto que existe un sindicato donde se han planteado los reclamos de las muchachas y exigen tarifas específicas de acuerdo a los requerimientos de cada show.
El lector pensará que es algo simple ver a una sensual muchacha bailando alrededor de un caño, o que la ?propina? que se deja en la ropa interior de la chica mientras danza compensa el bamboleo ejecutado a centímetros de la cara del cliente... pero no; las chicas quieren estandarizar las tarifas en Melbourne y la Comisión de Trabajo de la Ciudad parece que les da la razón.
Si la stripper baila sobre las rodillas de un cliente por el lapso de 3 minutos, el sindicato exige el pago de u$s229 (unos u$s310 australianos). Si la chica debe desnudar sus partes altas y que queden a la vista del público, el pago debería ser de u$s266, pero si el show de tres minutos incluye un desnudo total, el gremio exige 377 dólares.
Quizá, lo mejor para una stripper sea bailar durante 15 minutos sobre una mesa, ante la desbocada mirada de los parroquianos, ya que si lo hace, el sindicato exige el pago de u$s1.450 norteamericanos.
Claro que las exigencias no van solamente para las chicas que bailan, ya que las meseras también están protegidas por el gremio. En algunos locales, las chicas que atienden a los clientes lo hacen sin corpiño. Para ellas se exige una tarifa de u$s814 por hora de trabajo.
Las autoridades laborales de Melbourne han exigido a los dueños de los locales que se reúnan con las strippers para negociar y llegar a un acuerdo.
Los que están más preocupados son los clientes de los cabarets australianos, que sin duda exigirán la conciliación obligatoria si no se llega al acuerdo.