El largometraje cuenta con el relato del propio Diego Armando Maradona y fue
filmado en siete ciudades del mundo: Buenos Aires, Bariloche, La Habana,
Barcelona, Nápoles, Ginebra y Río de Janeiro durante tres años que llevó el
rodaje.
La película cuenta, a través de la emoción permanente, todo aquello que
Diego despierta en los pueblos de distintas naciones y culturas. Muestra la
devoción y el fanatismo como un fenómeno al que los mismos creadores llaman
"Maradoniano" y que, desde ya, admiten ser parte del mismo.
El propio Diego es quien repasa su vida desde Cuba durante los 80 minutos
de duración e introduce al espectador en un viaje que le permite revivir la
pasión a través de lo vivido por sus seguidores alrededor de todo el mundo.
De esta manera, y con gran cantidad de escenas memorables, la película logra
contar su vida a través de lo que produce en toda la gente.
El objetivo de esta coproducción de Teva Films de Argentina, Kelly Park Film
Village de Nueva Zelanda y el Incaa, es mostrar la intensidad de los
sentimientos que provoca hasta el día de hoy Diego Armando Maradona en la
gente y en otros ídolos, como el caso de Charly García que aparece en escenas
de la película.