Ellas compran más juguetes sexuales que ellos

Fieles al dicho que asegura que ?en la variedad está el gusto?, son las mujeres las que más visitan los sex shop con el objetivo de romper con la rutina y salvar la pasión de la pareja

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Cada vez son más las parejas que buscan, según dicen, "variedad", "cambio" y a veces también compensar algunos problemitas técnicos. Todos recurren a los sex shop como la alternativa para salvar a la pareja.

Así, vibradores, consoladores, muñecos inflables, órganos sexuales artificiales, látigos, esposas y disfraces son algunos de objetos que pueden encontrarse en estos negocios.

Tanto parejas como personas solas buscan cumplir allí muchas fantasías.

Rosario Buelvas es sexóloga y aseguró que "no tiene nada de malo, si se utiliza como una experiencia esporádica, para salir de lo acostumbrado".

Al parecer, estos negocios están muy bien organizados: pueden encontrarse los productos en su respectivo lugar.

El área "clitoral", el área "anal", el estante "sado" y el sitio fetichista son algunas de las secciones que los curiosos compradores pueden recorrer, según publicó el diario El Universal.

Los vendedores dicen que hay unos clientes que "saben lo que quieren", y otros a los que hay que interrogar para ?sacarles? lo que quieren.

Muchas son las parejas que buscan, según dicen, "variedad", "cambio" y a veces compensar algunos problemitas técnicos.

Para todos los gustos

En los estantes hay aparatos especialmente diseñados para estimular distintas partes del cuerpo. También las personas con tendencias sadomasoquistas pueden disponer de esposas, látigos, antifaces y caretas.

Aquellos que tienen la fantasía de tener en la cama a una actriz porno pueden cumplirla: algunas muñecas inflables son copias de ellas e incluso venden el molde del cuerpo de una o un "trozo" de mujer que apenas incluye la parte baja del ombligo y la alta de los muslos, con vellos, sensores y control de temperatura.

Heterosexuales, bisexuales, lesbianas y gays tienen también anos, penes, vaginas, bocas, manos, dedos y pies artificiales.

Y hasta los defensores de la fidelidad tienen su alternativa: existe la posibilidad de hacer un molde del pene de la pareja y tener un consolador del mismo tamaño del original.

En vibradores, hay modelos para todas las partes del cuerpo (clítoris, ano o pene), incluso para colocar en la boca para su uso en el sexo oral. Y también extensiones para hacer el miembro masculino más grande y bolitas chinas para estimular el ano.

Disfraces no faltan, los hay de conejita, de enfermera, de camarera.

La mayoría de los juguetes son fabricados en Japón, Alemania, Estados Unidos y España.

Una especie de terapia

Aseguran los profesionales que no existe mejor antídoto contra el deseo que la rutina. Y que hasta la pareja más enamorada, más feliz sexualmente hablando llega en un momento al cansancio.

Ahí es cuando, según la sexóloga venezolana Rosario Buelvas los juguetes sexuales pueden cumplir la misión salvadora de darle picante a la intimidad.

Las mujeres con dificultad para alcanzar el orgasmo suelen usar vibradores como parte de la terapia, así como dilatadores de vagina (aquellas que sufren de vaginismo).

Por otra parte, Buelva aseguró que estas prácticas "no tienen nada de malo, si se utilizan como una experiencia esporádica, para salir de lo acostumbrado".

Ahora, si prevalece la fijación por los juguetes y el sujeto sólo reacciona con ellos, puede convertirse en patología; es lo que Buelva define como fijación del método, y ello requiere tratamiento.