Máquinas expendedoras ahora se fabrican en el país

Un grupo de alumnos y profesores universitarios en sociedad con una empresa del sector, desarrollaron el sistema operativo necesario para las máquinas expendedoras de boletos del transporte público de pasajeros. Ya están en funcionamiento y su precio es tres veces menor al de las importadas de Alemania

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Se desarrolló en la Argentina por primera vez la tecnología de las máquinas expendedoras de boletos para colectivos. El proyecto fue encabezado por un grupo de ingenieros y estudiantes de la Universidad de la Marina Mercante.

La empresa Optotec Sudamericana, que provee equipos tecnológicos a medios de transporte estuvo vinculada al proyecto y se consiguió así que se fabricaran en el país este instrumento de trabajo que hasta ahora se importaban desde Alemania y que su alto costo luego de la devaluación obstaculizó la renovación de de las máquinas en los colectivos, informó el sitio Universia.

?Con un grupo de cuatro alumnos de Ingeniería Electrónica diseñamos un prototipo para poder conocer así los requerimientos mínimos del sistema y empezar a crear las soluciones del producto completo?, explicó el ingeniero Ezequiel Spak, titular del Laboratorio de Electrónica de la universidad.

Para la empresa Optotec asociarse a la universidad fue una solución, ya que no contaba con el dinero suficiente para invertirlo en investigación y desarrollo.

Durante el trabajo, los miembros del equipo se encargaron de todo lo necesario para desarrollar el sistema operativo de la máquina expendedora. Esto es, el teclado del chofer, la unidad encargada de contar el dinero, calclular y entregar el vuelto.

Con el prototipo terminado, Optotec realizó la inversión y puso en el mercado las nuevas máquinas, que tienen un precio tres veces menor a las importadas de Alemania, cuyo valor asciende a los tres mil dólares. Las máquinas ya están en funcionamiento en varias líneas de colectivos del interior del país y la empresa ya cuenta con pedidos de líneas de Buenos Aires, que muchas todavía funcionan con máquinas de diez años de antigüedad, que se colocaron cuando comenzó el sistema automático de cobro de boleto.