Un total de sesenta detenidos y numerosos comercios destrozados y saqueados fueron el resultado de serios incidentes que se produjeron en inmediaciones de la "zona de exclusión" de la Cumbre de las Américas, al cabo de la denominada marcha anti-Bush que recorrió distintos puntos de la ciudad.
La movilización había partido alrededor de las 15:30 de ayer desde la esquina de Independencia y Juan B. Justo, y arribó alrededor de las 17:00 al cruce de Corrientes y Colón, donde comenzó un desbande que duró más de dos horas.
Allí, varios de los participantes de la movilización intentaron acercarse hasta el vallado cercano al Hotel Hermitage, pero los policías ubicados del otro lado del cerco los repelieron con gases lacrimógenos y balas de goma.
En tanto, los manifestantes -encapuchados y armados con elementos contundentes- respondieron arrojando piedras y palos mientras que también tiraron bombas molotov.
Momentos después, los militantes se alejaron de la zona del vallado y se dirigieron hacia la esquina de la calle Santa Fe y la avenida Colón donde atacaron a piedrazos una sucursal del Banco Galicia, a la cual luego ingresaron.
Una vez dentro de la entidad bancaria, ubicada frente al tradicional edificio del Automóvil Club Argentino, los revoltosos prendieron fuego y la sucursal quedó totalmente destruida.
Los manifestantes, en su mayoría pertenecientes a partidos de izquierda, repudiaban la presencia del presidente de Estados Unidos George W. Bush en Argentina.
También armaron fogatas a lo largo de la avenida Colón por donde se desplazaban, tras lo cual destruyeron totalmente y saquearon un local perteneciente a la tradicional cadena de alfajores Havanna, ubicada en el cruce de la mencionada avenida y la calle Santiago del Estero.
Momentos más tarde, el grupo de manifestantes más radicalizado destrozó los vidrios de dos locales de telefonía móvil e intentó quemar un negocio de una empresa de telecomunicaciones, mientras que rompía veredas y quemaba tachos de basura.
Este episodio se registró en la esquina de Colón y Córdoba donde los activistas rompieron los vidrios de un local de Movistar y otro de CTI Móvil mientras que intentaron quemar un local de Telefónica.
Además, los manifestantes extrajeron de las veredas los carteles de señalización y los utilizaron para romper las tapias de madera que protegían los comercios mientras que otros revoltosos prendieron fuego los tachos de basura de plástico.
Luego, al menos cinco camiones hidrantes de la Policía bonaerense junto con móviles de la Policía Federal Argentina y de la Gendarmería Nacional se apostaron a lo ancho de la avenida Colón para impedir que los militantes regresen al vallado situado en las inmediaciones del hotel donde se desarrolló el plenario de la Cumbre de la Américas.
En tanto, en la plaza Mitre, situada en la esquina de la Colón y San Luis también se produjeron incidentes, tras lo cual la policía arrojó gases lacrimógenos para dispersar a los violentos.
También, los manifestantes destrozaron y saquearon un local de la firma alimenticia Arcor ubicado sobre la avenida Santa Fe al 1800, donde tras romper los vidrios, ingresaron y se apoderaron de la mercadería para luego sacar los escritorios, sillas y computadoras que había en el lugar y cortar la calle.
Minutos después se dirigieron hacia un local comercial de la empresa de cable DirecTV, que también destruyeron, antes de proseguir hacia oficinas de la AFPJ Arauca-Bit.
Acto seguido, los militantes rompieron los vidrios de las oficinas de las obras sociales OSDE y Swiss Medical.
Continuaron su recorrido y al llegar a la esquina de las avenidas Colón e Independencia destruyeron los vidrios de una sucursal del Banco Superville, tras lo cual rompieron los cajeros automáticos.
Luego se dirigieron hacia el cruce de Colón y Salta donde destrozaron el frente de un supermercado Toledo al que quisieron ingresar, pero se encontraron con una valla metálica ubicada detrás de los vidrios.
Finalmente, en la intersección de España y Colón, los militantes destruyeron dos locales de la compañía de seguros Mapfre.
Tras los desmanes, el intendente local Daniel Katz garantizó que los gastos ocasionados serán cubiertos por el Estado.