Se pone el acento en el agua, -ausente en la pirámide tradicional- y en seis grupos básicos de alimentos.
En la base están ubicados los cereales y los panes, alimentos que necesitamos como aporte de energía en forma diaria.
Le siguen las verduras y frutas, que contribuyen con minerales y vitaminas al organismo, y las fibras, esenciales para la función intestinal.
En tercer lugar la leche, el yogur y los quesos, que aportan proteínas y calcio. No ingresan aquí la manteca ni la crema de leche, subderivados pero eminentemente grasos.
El cuarto grupo incluye las carnes vacunas, pescado, pollo y huevos, que contienen proteínas e hierro.
El quinto incorpora los aceites y las grasas (manteca, crema de leche, las aceitunas y frutas secas como las nueces, avellanas y castañas).
En el sexto grupo están los chocolates, alfajores, caramelos, tortas, chizitos, puflitos y snaks, que son accesorios, porque contienen nutrientes que ya están presentes en los grupos anteriores.
La recomendación respecto del consumo de verduras y frutas de todos los colores es 400 g por día.
Los lácteos enteros (leche entera y queso cuartirolo) se los debe consumir hasta los 4 años. A partir de esa edad, preferir los descremados.
Se pueden consumir hasta 5 huevos por semana, porque su proteína tiene alto valor biológico.
Es bueno consumir pescados de aguas profundas, como el atún, la caballa y las sardinas, tres veces a la semana.
Las comidas deben complementarse con verduras y frutas frescas para una nutrición aceptable.