Las nuevas diosas del tenis

La checa Nicole Vaidisova, de 16 años, y la rusa María Kirilenko, de 18, se suman a la lista de bellezas que ofrece el circuito femenino. Ya tienen títulos y se candidatean como competidoras de María Sharapova

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El tenis femenino saca a relucir más bellezas para el deleite de los hombres. En las últimas semanas dos jóvenes jugadoras se quedaron con títulos en China y Corea, además de brillar con sus cuerpos. Ellas son la rusa María Kirilenko y la checa Nicole Vaidisova, que ya comienzan a tomar forma de estrellas en el circuito femenino.

Kirilenko tiene 18 años, nació en Moscú y hace dos semanas se quedó con el torneo de Beijing, su primer título de WTA en su carrera, en donde le ganó en la final a la alemana Anna-Lena Groenefeld por 6-3 y 6-4. Así, la rusa escaló posiciones en el ranking y hoy está en el puesto 26.

Esta compatriota de María Sharapova comenzó tomó por primera vez una raqueta con su mano derecha a los siete años cuando sus padres, Olga y Yuri, la llevaban al Dinamo Moscow Central Stadium. Con el tiempo, ellos se convirtieron en sus propios entrenadores.

Según la página oficial de la WTA, Kirilenko es una fiel seguidora del fútbol y disfruta de la música clásica, especialmente Vivaldi, Mozart o Bach. Además, la rusa asegura que admira a Roger Federer y Jennifer Capriati por la actitud que ambos tienen en el cancha.

Rubia, 1,73 metro de estatura, no será por el momento la sucesora de Sharapova, que todavía tiene un largo recorrido de reinado entre las tenistas, aunque tiene con qué candidatearse.

En República Checa también tienen lo suyo. Nicole Vaidisova tiene apenas 16 años y ya acumula tres títulos en su carrera. Es una de las grandes promesas del tenis, esculpida con la mano de Nick Bolletieri, el legendario entrenador de estrellas y gran descubridor de talentos, como la misma Sharapova, que se inició en su academia.

El último título de la rubia nacida en Praga fue en Seúl el último fin de semana y ya escaló hasta la 21º posición. El año pasado ya había ganado en Vancouver y Tashkent. Con sus ojos claros, su cara de niña y una sonrisa que enternece, Vaidisova ya impresiona a quienes pudieron seguir sus partidos.