Debate entre milagro o delirio místico en Córdoba

La polémica la desató un docente de 68 años que asegura recibir mensajes de la Virgen y de Jesús. Dice hacer milagros y tener estigmas en su cuerpo

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Un docente cordobés de 68 años asegura hacer sanaciones, tener estigmas y recibir mensajes de la Virgen y de Jesús.

Si bien cientos de personas visitan todas las semanas a Artemio Amero en su casa de Justiniano Posse, para la ciencia, se trata de un caso de ?delirio místico?, y para la Iglesia, está fuera de la Doctrina.

El hombre dijo a el diario La Mañana que muchos lo consideran ?un santo; otros, un curandero; algunos creen que soy un sanador y otros creen que soy un loco... En verdad soy un docente jubilado, un instrumento del Señor para sanar, que recibo la palabra de Jesús y la Virgen y la comunico, nada más?.

El debate se plantea entre quienes desde la ciencia lo cuestionan y hablan de él como una persona con ?buenas intenciones? pero con ?delirio místico? y aquellos que recurren a él y creen en sus contactos con Jesús y con la Virgen.

Colas de autos y colectivos, y vehículos de transporte de pasajeros de todas partes del país se agolpan frente a su casa de la calle 9 de Julio, donde, aseguran, ?pasan cosas raras?.

Sin distinción de culto religioso se acercan a consultar al docente. Católicos, evangelistas, protestantes y ateos creen que la fe en Armero los sanó.

Él mismo asegura que todo lo que hace no está fuera de la Iglesia y que la gente fue quien, desde un principio, se acercó a él en busca de ayuda. ?Yo nunca llamé nadie, la gente me busca. Por los testimonios de la gente que recurrió a mí, se fue corriendo la voz y por eso fue viniendo más y más gente. Yo nunca quise publicidad de ningún tipo, rechacé a muchos medios y canales que hasta ofrecieron pagarme mucho dinero por una nota. No me interesa nada de eso. La gente viene realmente por necesidad?, explicó.

La ciencia todavía no encuentra una explicación para las marcas en sus manos, pies y en su pecho, que no paran de sangrar y a las cuales la.

?Sangran diariamente. No me duele, ni se infectan ni estoy anémico. Ningún médico puede explicar a qué se deben?, señaló el hombre.

Quienes lo visitan, creen y tienen fe, hablan de los ?estigmas? de Jesús; esas marcas que eran la prueba de que había sido crucificado antes de morir. Para ellos, Artemio tiene esas heridas como testimonio de ser él una persona especial, un elegido de Dios para difundir su mensaje.

Quienes acuden a la capilla aseguran que allí no circula dinero alguno sino que ?Artemio sólo recibe donaciones como alimentos y ropa, que después él mismo reparte entre quienes se acercan a su casa a pedir o hace llegar a comedores de niños y ancianos?.

Armero escribió varios libros -incluso uno publicado por la Universidad Nacional de Río Cuarto- y reconoce que despierta mucha polémica y la desaprobación de la Iglesia Católica.