EFE.- El representante del Kremlin en el Distrito Federal Central, Gueorgui Poltavchenko, propuso ayer enterrar "bajo tierra" al fundador de la Unión Soviética, Vladímir Lenin, cuyo cuerpo momificado se encuentra en un mausoleo en la Plaza Roja.
"Más de una vez nuestro país ha sido escenario de revueltas y raramente alguien respondió de ello en vida. No creo que sea correcto que quien desató estos conflictos yazga al lado del Kremlin, en el mismo centro del Estado ruso", señaló Poltavchenko en declaraciones a la agencia Interfax.
El mausoleo de mármol y granito, donde yace el cuerpo embalsamado de Lenin, ha sido objeto de peregrinación desde su muerte en 1924, aunque en los últimos años han aumentado las voces partidarias de poner fin a este culto a la personalidad.
En opinión del asesor del presidente ruso, Vladímir Putin, "la hora de ser sepultados bajo la madre tierra llega en algún momento para todos nosotros".
Esta postura fue respaldada ayer por el director de cine, Nikita Mijalkov, que considera "erróneo" gastar tanto dinero en un espectáculo, cuando el propio Lenin "dejó dicho que quería ser enterrado junto a su madre".
"No es normal, no a tenor de nuestra historia y creencias religiosas, que a una persona que trabaja en una mina en Siberia le premien con recorrer seis mil kilómetros para ver un cadáver", agregó.
Aunque Lenin no dejó testamento, su viuda, Nadiezhda Krúpskaya, se opuso a la exposición de la momia de su marido y dijo que el líder bolchevique había expresado su deseo de descansar junto a su madre y hermano en el cementerio de Vólkovskoye, de San Petersburgo.
Putin intentó zanjar la polémica en 2001 cuando afirmó que Lenin yacería en el mausoleo a los pies del Kremlin hasta que una mayoría de rusos manifestara públicamente lo contrario.
Según las encuestas, el 56 por ciento de los rusos está actualmente a favor de sepultar el cuerpo de Lenin, un cuatro por ciento más que en 2003.
Entre los partidarios de la sepultura de Lenin se encuentra el último dirigente soviético Mijaíl Gorbachov, mientras a ella se opone el líder de los comunistas rusos, Guennadi Ziugánov, que considera que los rusos comprenden cada vez mejor el papel histórico del impulsor del "Terror rojo".
La momia de Lenin ha permanecido desde el 1 de agosto de 1924 en el mausoleo a excepción de 1.360 días durante la II Guerra Mundial, cuando fue evacuado a Tiumén, en Siberia.
Desde 1953 en este mausoleo reposaron juntas las momias de Lenin y su camarada y sucesor, Yosif Stalin, hasta que en 1956 el XX Congreso del Partido Comunista condenó el culto a la personalidad de éste y su cadáver fue retirado en 1961.
Stalin fue enterrado al pie de la muralla del Kremlin, donde también yacen los restos de casi 400 veteranos bolcheviques, egregios miembros del aparato soviético y figuras ilustres de la época soviética.
Según los expertos, la momia de Lenin representa un experimento científico único en su género para la ciencia moderna del embalsamamiento, y continúa siendo una de las atracciones más vistas por los turistas nacionales y extranjeros que diariamente visitan Moscú.
Los detractores de Lenin lo acusan de las sangrientas represiones contra los bolcheviques, la guerra civil, el asesinato del zar y su familia y también "de alterar el curso de la historia con la instauración del comunismo".
Entre los aspectos positivos, los rusos subrayan las garantías sociales que ofreció a la población el régimen socialista, como la vivienda, educación y medicina gratuitas y el reducido nivel de desempleo.
Curiosamente, Lenin no era ruso étnico, ya que su madre era de origen hebreo alemán y su padre tenía sangre kalmik y chuvash, minorías étnicas de Siberia.