En pleno siglo XXI, un hombre de 63 años vive solo en una cueva en Santiago del Estero sin luz eléctrica, agua potable y ningún otro beneficio propio de la modernidad.
El ermitaño tiene fobia al contacto con extraños y prefiere no encontrarse con la gente.
El hombre abandona a las seis de la mañana "la casa del indio" y regresar a la medianoche, según publicó el diario santiagueño El Liberal.
Dicen que una triste historia de amor, tragedia y dolor lo obligó a refugiarse hace 8 años en la cueva, en medio de las sierras de Ojo de Agua, y hacer votos de silencio.
Así, hace 8 años que el misterioso hombre se convirtió en ermitaño y eligió vivir solo en una cueva donde hace cientos de años habitaron aborígenes santiagueños.
Pasa sus días sin luz eléctrica, sin agua potable y sin ningún otro beneficio que ofrece la modernidad.
Los que conocen su historia aseguran que no siempre su vida fue tan triste y que cuando vivía con sus padres (antes que éstos murieran, casi al mismo tiempo), así como cuando se fue con su mujer a La Pampa, desde donde vino a vivir en la cueva después de la muerte de su amada tenía una existencia feliz.