Revelan un lugar donde tiraban cadáveres en la dictadura

Un ex empleado de una morgue jujeña declaró que en una zanja en la unión de dos ríos provinciales se depositaron cuerpos de NN en la época del Proceso

Un ex empleado de la morgue del hospital Pablo Soria de Jujuy reveló que en la unión de los ríos Chico y Grande, en el extremo este de esta ciudad y detrás del cementerio El Salvador, fue cavada una zanja en la que fueron depositados varios cadáveres sin identificación durante la última dictadura militar.

Eladio Mercado, quien declaró como testigo en una nueva audiencia en los llamados Juicios por la Verdad, relató que junto con una monja a la que identificó como Madre Olivo, recibió cadáveres NN, que les entregaban efectivos de seguridad, y dos cuerpos fueron enterrados en el cementerio de la localidad de Yala.

Mercado reveló que en la unión de los ríos Chico y Grande, en un páramo detrás del cementerio El Salvador, se había cavado una zanja de unos cien metros de largo, a donde llevaron varios cadáveres sin identificacíón.

En tanto, Eulogia Cordero de Garnica, ex detenida durante la última dictadura recordó que lo último que escuchó de sus dos hijos, Miguel y Domingo, luego desaparecidos, fueron sus gritos cuando eran torturados.

Cordero de Garnica, quien ayer declaró en una nueva audiencia, estuvo detenida en el centro clandestino de detención de Guerrero, paraje ubicado a unos 25 kilómetros de Jujuy al oeste, donde funcionó la Escuela de Policía de la provincia.

La mujer, que forma parte de los sobrevivientes de la Noche del Apagón de Ledesma, manifestó ante el juez federal Mariano Cardozo que era obligada a dormir en el piso "pelado", que para darle agua la empapaban, y nunca le dieron alimentos sólidos.

Relató que otros dos desaparecidos, Salvador Cruz y Román Rivero, cuando intentaron escaparse, los atacaron perros entrenados y los asesinaron.

Garnica contó en la audiencia que luego de pasarla al Penal de barrio Gorriti, dejaron de torturarla, excepto cuando el obispo Miguel Medina, posteriormente vicario castrense, le puso una pistola en la cabeza, intimándola para que declarase frente a quienes la interrogaban.

La ex detenida contó que tras abandonar Jujuy la llevaron al penal de Devoto en Buenos Aires, entre octubre de 1976 y marzo de 1977.

Por su parte, Ezio Crivelli contó que fue detenido el mismo 24 de marzo de 1976, y en el Penal de Gorriti compartió celda con los desaparecidos Luis Aredes, Máximo Tell, Juan Carlos Robles, Jorge Turk, y el actual intendente de San Pedro, Julio Moisés.

Crivelli le dijo al juez Cardozo que nunca comprendió por qué había sido detenido, aunque la relacionó con su militancia en el radicalismo.

Contó que el 7 de octubre de 1976 fue llevado a La Plata en un avión Hércules, y que llegaron orinados, defecados, vomitados y golpeados. Fue liberado meses después.

Durante la audiencia volvieron ser mencionados como responsables de las detenciones, torturas y desapariciones los coroneles Carlos Bulacios y José María Bernal Soto, el capitán Juan Carlos Jones Tamayo, el teniente Rafaél Mariano Braga; el comisario Ernesto Haig y alguien de apellido Gallo.

Read more!