Niki Lauda, uno de los más grandes corredores de la historia de la Fórmula Uno, tiene en su haber no sólo campeonatos de la máxima categoría del automovilismo, sino también dos transplantes de riñón, que le permiten aún mantenerse con vida.
El austriaco, de 56 años, debió ser transplantado por segunda vez en su vida. En la primera oportunidad, el donante fue su hermano Florian, y en esta ocasión fue su novia Brigit Watzinger la que ayudó al ex piloto.
Y hace poco, si bien iba a ser el hijo el donante (hubo problemas de compatibilidad) fue su novia quien le dio parte de su ser.
La mujer sostuvo que nunca dudó en donar su riñón. ?Es el mejor regalo que podía hacerle?, expresó Watzinger, quien es 30 años menor que su novio.
Los problemas renales del ex piloto provocaron que en 1997 los médicos le dieran la noticia de que necesitaba un transplante, por lo que su hermano brindó su ayuda.
Lauda fue campeón de la F1 en tres ocasiones, y es recordado también por aquel terrible accidente que sufrió en 1976 en el circuito de Alemania, cuando su auto chocó contra un muro y se encendió en llamas.
Pero el hombre dio muestras de su amor por la vida y su fanatismo por los autos, y en menos de 40 días del terrible hecho, volvió a la F1 en Monza, con la cara desfigurada.
El ex piloto ganó los títulos de 1975, 77 y 84, en una lucha mano a mano con otro histórico, Alain Prost