Como consecuencia del gran frío que está azotando a la localidad de Whangarei, de Nueva Zelanda, las palomas que habitan en el lugar se vieron obligadas a comer una especie de fruta que tiene efectos parecidos a ingerir alcohol.
De esa manera, el grupo de torcazas se ?emborracharon? y tuvieron que ser asistidas por los habitantes de la región.
Las aves fueron trasladadas al centro de Recuperación de Pájaros Nativos de Whangarei. ?Tuvimos que despertarlas, darles mucho agua y líquidos, y mantenerlas aquí por unos días?, informó Robert Webb, portavoz de la institución.
Las palomas torcazas tuvieron que variar sus hábitos alimenticios debido a que el duro invierno eliminó los frutos de los que se alimentan frecuentemente, informó el sitio chileno Las Últimas Noticias.
La fruta tropical guavaberry produce los mismos efectos que una intoxicación alcohólica.