El padre que denunció la ?leche letal? y salvó miles de vidas

Se llama Angel Parodi y gracias a él se permitió salvar muchas vidas. El año pasado en Francia y Nueva Zelanda esta misma bacteria mató a tres bebés (foto gentileza El Día)

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La bacteria, llamada Enterobacter sakazakii, detectada en la leche en polvo para lactantes marca Enfamil AR, y capaz de provocar daños mortales en recién nacidos, causa cuadros de sepsis, meningitis y enterocolitis necrótica, con una tasa de mortalidad que llega al 50%.

Conozcamos la historia del hallazgo: la denuncia partió de un padre de La Plata, quien había comprado ese producto para su bebé en una farmacia platense.

"Mi hijo Angel Nicolás nació el 4 de mayo de este año en la maternidad del Hospital San Martín y a los pocos días se le presentó un problema de regurgitación (reflujo), por lo que en la Clínica del Niño me recetaron leche Enfamil AR, que es la única marca existente para el tratamiento de estos casos?, contó al diario local El Día, Angel Parodi.

?La primer lata, que me costó 70 pesos, la compré en una farmacia cercana a esa clínica, y el bebé comenzó a tomarla sin problemas. Pero como es un producto que no está normalmente en las farmacias y al que hay que encargar con anticipación, lo reservé en otra farmacia cercana a la cárcel de Olmos, donde yo trabajaba", comentó.

Parodi añadió que "cuando ya estaba consumiendo del segundo envase, el nene comenzó con problemas estomacales, fiebre, diarrea y vómitos?, por lo que fue llevado nuevamente al hospital. ?Allí me dijeron que no se trataba del problema original del bebé, sino de lo que estaba consumiendo y que podía ser una intoxicación?, explicó al diario local El Día.

?Cuando vieron la leche que yo llevé, que tenía un color amarillo muy fuerte y un olor también intenso, me dijeron que era eso?, contó Parodi ahora más tranquilo ya que su hijo ya superó su problema de reflujo.

Sin que el hombre supiera que la leche que había comprado era portadora de la temible bacteria, Parodi comenzó a denunciar el episodio.

Después de muchas vueltas burocráticas, Parodi llegó al Instituto Nacional de Alimentos (INAL), donde se ocuparon del caso.

El INAL la examinó, dando como resultado la presencia de una bacteria incompatible para el consumo humano llamada enterobacter sakazakii, por lo que se exigió el retiro preventivo del producto.

Esta misma bacteria produjo el año pasado en Francia y Nueva Zelanda la muerte de tres bebés y dejó a otros cuatro con severas secuelas neurológicas.