Viña Montes compra predio en Mendoza y toma camino propio en Argentina

Guardar

Invertirá entre US$ 6 millones y US$ 7 millones
Viña Montes compra predio en Mendoza y toma camino propio en Argentina
Fecha : 25/7/2005

Karina Ferrando
Enviada especial a Mendoza
 
Apenas terminó su postre, Aurelio Montes sacó un puro Davidoff de su bolsillo y lo disfrutó como no lo hacía desde hace tiempo. Estaba contento, en medio de una carpa dispuesta en el predio de 70 hectáreas recién adquirido por el grupo en Mendoza para dar inicio a su producción en Argentina. Allí celebró junto a Alfredo Vidaurre -otro de los fundadores de la viña-, porque con la compra Montes empieza a consolidar su incursión en Argentina, la que comenzó hace un par de años con un arriendo a Bodegas Benegas.
 
Con esta adquisición, su proyecto en Argentina, Kaikén ?nombre de un ganso salvaje de la Patagonia que vuela de un lado a otro de la cordillera?, empieza a tomar un camino propio. Con una inversión de US$ 800 mil para el terreno, a lo que sumarán entre US$ 6 millones y US$ 7 millones para la construcción de una bodega cuyo tamaño irán evaluando de acuerdo al desempeño de la compañía.

Y todo indica que las instalaciones no podrán ser pequeñas, porque las 8.500 cajas que vendieron el año pasado ?todas a mercados internacionales? llegarán a 20 mil este año y esperan duplicar ese volumen en 2006.
 
Montes explicó que en esta primera etapa están enfocados en los 10 principales mercados mundiales, con especial énfasis en Inglaterra, Estados Unidos, Japón y Brasil. A medida que crezca la capacidad de producción esperan ampliar la cobertura incluso al mercado argentino, para lo cual están en busca de un distribuidor.
 
Actualmente la producción la realizan en la bodega del empresario Federico Benegas, quien también produce algunos vinos en las instalaciones.

Las plantaciones en la nueva finca comenzarán el 15 de septiembre, con las primeras 30 hectáreas, apuntando a obtener la primera cosecha en la temporada 2006-2007, cuando también estará lista la bodega.

Dentro de los siguientes pasos, no se descarta ampliar la operación en Argentina. Incluso Montes señaló que para concretar este proyecto podrían requerir un aumento de capital.

Atípicos

Junto a sus otros socios ?Alfredo Vidaurre y Douglas Murray?, Montes es reconocido como un empresario atípico y osado, que decidió apostar por un proyecto pemium enfocado a la exportación, cuando en Chile casi se producían sólo vinos masivos.

?Si me transporto 20 años hacia atrás, veo que teníamos la más humilde de las proyecciones: Hacer unas pocas cajas para formar un negocito y jubilar tranquilos, pero entramos en un momento muy preciso al mercado y la gente captó el mensaje?, recuerda Montes.

Con un capital inicial de US$ 60 mil, que aportaron los fundadores de sus propios bolsillos, la empresa es hoy una viña que más de una firma nacional o internacional ha intentado comprar.

Pero los socios no están dispuestos a vender lo que reconocen como ?una sandía calada?. El año pasado las ventas de Montes sumaron US$ 21 millones y se espera un alza de 20% para este año, cubriendo 72 países.

También en Chile

Aunque Kaikén ha concentrado gran parte de la atención de los socios, éstos no han descuidado la operación en Chile. De hecho, cuando recién está consolidándose la bodega inaugurada el año pasado en Apalta ?con una inversión de US$ 6 millones-, ya piensan ampliarse en el valle de Colchagua.

Montes explicó que el grupo quiere apostar fuerte por esa zona y que dentro de 3 ó 5 años contemplan levantar una nueva bodega, para lo cual están buscando un terreno cerca de Santa Cruz.

Una de las novedades de este proyecto son las cubas de cemento, similares a las que usan en las bodegas Benegas y que están penetrando con fuerza en Europa. Este material ?dijo Montes? es más barato que el acero, no contamina el sabor del vino y ayuda a mantenerlo a una buena temperatura.

Pero como el dinero es un recurso limitado, Montes descarta por ahora incursionar en Estados Unidos, como se especuló hace algunos meses. Lo que ve más probable es concretar una alianza con una viña de Sudáfrica, interesada en que el ?team Montes? elabore un vino en sus instalaciones.

Todas estas noticias son las que tienen contento al enólogo. Seguro fue por eso que al término de la jornada encendió otro Davidoff, mientras escuchaba atento a un conjunto folclórico mendocino que entonaba la canción a la Virgen de la Carrodilla, patrona de los viñedos.

La carrera por los terrenos
 
El costado izquierdo de la nueva finca de Viña Montes colinda con varias hectáreas de uva del empresario Antonio Pulenta, un hombre de unos 85 años reconocido como uno de los patriarcas de los vinos de Mendoza. De hecho, fue el fundador de Bodegas Peñaflor, una de las principales de la zona, que es conocida por su enorme cuba, con capacidad para 5 millones de litros de vino. Un poco alejado de los negocios, Pulenta tiene a sus hijos Eduardo y Carlos al mando de su nuevo emprendimiento: la viña Pulenta State. Justamente para este negocio era que el empresario quería comprar los mismos terrenos que adquirió Montes. Ante la negociación y el peligro de perder la oportunidad de estar en uno de los sectores top de Mendoza para la producción, los chilenos resolvieron en tres horas la compra de las 70 hectáreas.

Cristóbal Undurraga: el brazo derecho de Montes en Mendoza

Cuando tenía 22 años, Aurelio Montes postuló para trabajar como enólogo de la Viña Undurraga, donde se mantuvo 12 años hasta que se fue a la viña San Pedro.

Hoy la historia parece volver a empezar, porque el brazo derecho de Montes en Argentina es el agrónomo y enólogo Cristóbal Undurraga, el quinto de los siete hijos de Alfonso Undurraga Mackenna.

Aunque conoce la industria desde su nacimiento, a sus 28 años, Cristóbal ha hecho una carrera meteórica. Tras salir de la universidad en 2000, prefirió no hacerle caso ?a la sangre? e ir a perfeccionarse al extranjero en vez de incorporarse al negocio familiar.

Pasó más de un año participando en vendimias en Estados Unidos, Australia y Francia. Desde este último país envió un mail a Aurelio Montes, a quien conocía desde que era pequeño para ver la posibilidad de integrarse a la empresa.

Todo coincidió: era mediados de 2002 y Kaikén estaba en pañales, a la espera de que alguien se hiciera cargo en terreno del proyecto... Undurraga aceptó de inmediato.

A la hora del balance, Cristóbal Undurraga se siente orgulloso por el vuelo que ha tomado el proyecto y, como anécdota, asegura que con Kaiken ha logrado que se tome otro vino, además de Undurraga, en la casa de su padre.

En relación a los conflictos societarios que ha vivido la viña de su familia, Undurraga reafirmó que no está en los planes vender la participación que poseen, pero que si ello ocurriera, sería una gran pérdida, pero no el final de la presencia de los Undurraga en el mundo del vino.

?Sentiría mucho dolor si se llegara a perder, pero con mi papá y mis hermanos ?Alfonso y Max? somos un equipo y el día de mañana podríamos perfectamente formar una bodega. Tenemos la pasta suficiente para armar algo. O sea, si Undurraga no va más, seguiremos con un plan B?, aseguró.