Curas liberan a pandilleros panameños de los tatuajes del crimen

Son marcas de pertenencia a una banda criminal. Los sacerdotes buscan de esta manera ayudarlos para que puedan reinsertarse en la sociedad

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(EFE)- Decenas de pandilleros empezaron ayer a someterse a un proceso de borrado de tatuajes realizado por sacerdotes en una iglesia de la capital panameña con una máquina especial traída desde los Estados Unidos para ayudarles a la reinserción social.

Los primeros 50 pandilleros y otros jóvenes acompañados por sus padres pasaron ayer por el centro instalado dentro de los predios de la Iglesia La Merced, en el populoso barrio de San Felipe, en el casco antiguo de la capital de Panamá.

Además de borrarse algún tatuaje que les impide encontrar un trabajo, los jóvenes recibieron una charla sobre el proceso por parte del sacerdote español Juan Carlos Cabrera.

El sacerdote de la congregación Mariknol, el norteamericano David Labuda, asignado en Honduras, llegó a Panamá con un equipo especial de rayos infrarrojos inventado en Texas (EEUU) por el cirujano Tolbert Wilkenson para borrar tatuajes de la piel.

Labuda, que pertenece a la parroquia del barrio Chamelecón, de San Pedro Sula, donde los pandilleros incendiaron un autobús el 23 de diciembre y causaron la muerte de 28 pasajeros, fue enviado a Panamá para abrir la clínica que quedó instalada en La Merced.

El sacerdote dijo que una encuesta de la "CID Gallup" hecha en 2001 en América Central reveló que el 76% de los 35 millones de centroamericanos consideran "delincuente" a toda persona que lleve un tatuaje en su piel.

Agregó que el programa de borrado gratis de tatuajes se originó en su parroquia Santísima Trinidad, en Honduras, tras contactar en 2000 con el cardiólogo norteamericano Ricardo Tamisea, quien halló cuatro vías para borrar los tatuajes.

Una de ellas fue por medio del láser, la segunda por la técnica de Dermabración (raspado de la piel), la tercera por Salabración (raspar la piel con sal mojada) y la cuarta por medio de la cirugía plástica.

El sacerdote precisó cuántos pandilleros panameños podrían acogerse a este proceso para borrarse los tatuajes, una seña de identidad de las pandillas, que nacieron en Los Angeles (EEUU) y se han extendido a México y Centroamérica.

Opinó que una forma de combatir las pandillas es con disciplina en el hogar, ofreciendo oportunidades de trabajo y capacitación y, en último lugar, con políticas de seguridad nacional de la policía.

El alcalde de la ciudad de Panamá, Juan Carlos Navarro, dijo ayer que su despacho lleva a cabo un programa para reinsertar a los pandilleros, en el que se incluyen ofertas de empleo a los jóvenes para que, por ejemplo, trabajen en obras de restauración de edificios.

También hay programas para los jóvenes que dejan las maras, como cursos de formación y de ayuda psicológica, así como deportes.