El padre de un adolescente de 15 años denunció ante la Policía y la Intendencia municipal platense a los responsables de un comercio céntrico por haberle efectuado a su hijo un 'piercing' -es decir la colocación de un aro en la lengua- sin su autorización expresa y por haberle indicado, además, el seguimiento de una dieta y de un medicamento antiinflamatorio sin ningún consentimiento médico.
El caso reabre un debate sobre las condiciones en las que se desarrolla esta actividad -de moda entre algunos grupos de jóvenes y adolescentes- y sobre los riesgos a los que se enfrentan quienes se hacen colocar este tipo de implementos, a través de un procedimiento que en realidad consiste en una virtual microcirugía.
El director de Control Urbano de la comuna platense, Luis Patiño, señaló que "en principio, el sólo hecho de haberse efectuado la intervención a un menor sin la autorización de sus padres, ya es una irregularidad grave".
"Además, en La Plata la actividad del 'piercing' no está regulada, por lo que ningún comercio está habilitado para hacerla, ya que se considera que este tipo de intervenciones son en realidad microcirugías, y que por lo tanto deberían efectuarse en un centro de salud", precisó el funcionario.
"Sí hay habilitados en La Plata -añadió- dos locales para efectuar tatuajes en la zona del microcentro. Pero en los últimos dos meses, desde esta Dirección fueron clausurados siete comercios de esas características, seis ubicados en el casco urbano y uno en Los Hornos, por carecer de las correspondientes habilitaciones".
El padre del menor de edad, tras radicar la denuncia, señaló: "el primer motivo de mi indignación, fue para con mi propio hijo, porque yo se lo había prohibido expresamente".
"Pero además de eso, está la total desaprensión del comerciante que se lo hizo. No se le pidió la autorización de los padres, obligatoria por tratarse de un menor, y el trabajo se hizo sin la presencia de un profesional médico. Pese a eso se le indicó por escrito, en un papel de fotocopia sin ningún membrete, seguir una dieta líquida por 48 horas y hacerse buches con un medicamento antiinflamatorio", dijo el padre, en declaraciones citadas hoy por el diario local
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"Afortunadamente -relató el padre del menor- mi hijo no sufrió ningún tipo de consecuencias físicas, y el aro en cuestión se lo haré quitar inmediatamente. Pero lo más indignante de esto es que esta gente, por 30 pesos, promueve entre los chicos algo muy grave como es la desobediencia a la autoridad de los padres".
Por su parte, voceros vinculados al negocio de los tatuajes y el piercing en La Plata, destacaron que en la actualidad son pocos los comercios habilitados, que la mayoría cuenta con un permiso provisorio, y que no sería tan infrecuente la realización de piercings a menores sin autorización de los padres.