Un retorno tan temido como el de Chacho

Volvió para pedir un lugar. El mediático Guido Süller contó cómo es vivir el destierro televisivo y el día que una ventana chiquita impidió el suicidio

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Hace tan sólo dos años, la Argentina era un país muy distinto. Marcelo Tinelli reinaba en las noches de Telefe, Duhalde y Kirchner eran casi amigos, y los mediodías televisivos eran dominados por Guido Süller.

Si no fuera porque Tinelli tiene cerca de 2 millones de televidentes en Canal 9, y que la interna del PJ está al rojo vivo, uno creería que volvimos al pasado. La pantalla de América mostró en vivo la presencia del mediático más escandaloso que tuvo la TV del 2002/2003.

Como si fuera una estrella de Hollywood venida a menos, el inefable Guido contó las miserias de quien vive un fugaz estrellato y después se pierde en el anonimato.

Vale recordar que el muchacho es nada menos que el hermano menor de Silvia, la ex mujer de Silvio Soldán que durante varios años se ocupó de actuar como vedette y provocadora de escándalos, y hoy también sufre del destierro mediático.

?La televisión es terrible? arrancó Guido. ?Perdí a todos mis amigos y vi la miseria humana como nunca antes? se sinceró con cierta visión filosófica de su rol en la TV.

?El 24 de diciembre de 2003 yo estaba sólo en mi casa de Ingeniero Maschwitz. Mientras veía como mis vecinos festejaban, me agarró una depresión inmensa. Llamé a un servicio de emergencia porque sentía que me iba a morir? dijo el joven.

Hasta se atrevió a contar su intento de suicidio, que sólo fue evitado porque el espacio de la ventana no era suficiente para que su cuerpo pasara. ?Ya me había pasado unos días antes que vi una ventana y la abrí con la intención de tirarme. Como había una traba en el medio, no me daba el espacio suficiente para hacerlo?. Algunos televidentes se preguntaron si esa era la única ventana del lugar.

Pero el show debía ser completo, y allí reapareció Paulina, aquella chica que se convirtió en la novia de Guido, que tras su desaparición televisiva lo dejó solo y abandonado. En un rincón del estudio estaba ella, también buscando un poquito de amor de TV, para que la gente recordara sus escándalos.

Guido habló a cámara y reflexionó como aquel que aconseja a los más jóvenes no seguir sus pasos errados. Agradeció la preocupación de ?toda la gente? por su situación y le pidió a los productores que lo contraten por su talento y no para contar sus miserias familiares.

Guido, el hombre que quiere volver a la tele por su talento, parece tener destino de desocupado. Pero no es el fin de los Süller. ¿Será el turno de Silvia?