La ciudad de Birmingham, en el centro de Inglaterra, volvió a la normalidad tras una alerta de seguridad de diez horas que el sábado obligó a evacuar a unas 20.000 personas.
La Policía del condado llevó a cabo anoche cuatro explosiones controladas en un autobús tras recibir una amenaza a la seguridad pública.
Un portavoz indicó que la amenaza recibida incluía detalles precisos sobre horas y lugares, por lo que las fuerzas del orden consideraron más seguro evacuar a las miles de personas que habían salido de copas por el centro de la ciudad.
Las calles del centro han sido ya reabiertas, incluida Broad Street, su arteria principal, y el barrio chino, indicaron las autoridades.
La alarma en Birmingham se produjo dos días después de los atentados en Londres que dejaron más de 50 muertos y más de 700 heridos al estallar tres bombas en el Metro y una cuarta en un autobús, en plena hora punta.