Finalmente, los investigadores se dieron el gusto: su criatura, el X-43A entró en libro de los Guinnes como el avión más veloz de la historia: su vuelo alcanzó los 8 mil kilómetros por hora, lo que equivale a superar la velocidad del sonido más de siete veces. Aunque para lograrlo, su progenitor debió estallar en mil pedazos.
El nuevo invento de la NASA es un híbrido entre un avión y una nave espacial, que se elevó a 30 mil metros y, durante diez segundos, se impulsó con un motor hipersónico.
No obstante, el récord anterior lo había logrado un avión espía norteamericano, el SR-71 Blackbird, pero misteriosamente la Fuerza Aérea de Estados Unidos decidió dejar de volarlos, o al menos, eso dijeron, por sus costos.
La velocidad récord del Blackbird fue 3500 kilómetros por hora, pero con un motor convencional. Por otro lado, el X-43 lo superó con el motor de cohete.
El Blackbird fue el más famoso avión de reconocimiento pero empezó a trastabillar desde el nombre. Al anunciar oficialmente su presentación, el 29 de febrero de 1964, el presidente Lindon B. Johnson lo llamó equivocadamente A-11. El avión se llamaba, en realidad, RS-71. En la siguiente conferencia de prensa lo mencionaron como SR-7, apodo que le quedó hasta el momento.
El avión tenía bordes de ataque hechos de laminados de asbesto y fibra de carbono, para resistir altas temperaturas. El SR-71 Blackbird se usó en innumerables misiones, incluso en la Guerra de Vietnam.
Fue el avión no experimental en volar más rápido y más alto que lo hacía inalcanzable por aviones convencionales. Apareció en películas y despertó muchos interrogantes, hasta que la Fuerza Aérea norteamericana decidió no usarlo más por su altísimo costo de operación.
El Blackbird apareció ños después de que el piloto de combate Chuck Yeager rompiera la "barrera del sonido" con un X-15.
Los hipersónicos
Tanto el Blackbird como el nuevo chiche formaban parte del Programa Hyper-X de la NASA, una investigación que lleva ya siete años de estudio y cerca de 230 millones de dólares gastados. En estos aviones, el aire es introducido en la nariz de la aeronave y mandada hacia la cola, mientras se mezcla con el combustible.
El X-43A despega con la ayuda de un bombardero B-52, que lo transporta hasta los 20 mil pies de altitud hasta volar por su propia cuenta, con el que alcanza los 100 mil pies. La novedad es su impulsión ?aireada? que toma el oxígeno mientras vuela, a diferencia de aeronaves tradicionales, que llevan se propulsan con una mezcla de combustible y oxígeno en el mismo compartimiento.
Ya en los años 60 se hacían pruebas para aumentar la velocidad de las aeronaves. En aquella época, un Convair 880 llegó a los 990 kilómetros por hora, una altísima velocidad para los aviones de esa época. Además, podía aterrizar en pistas de corta longitud.