Los hijos de siete de cada diez chilenos pobres logra ascender en la escala social y progresar económicamente. Así lo revela un estudio sobre la movilidad ascendente en la sociedad chilena, publicado ayer por el diario El Mercurio.
El relevamiento, realizado por el Instituto Libertad y Desarrollo de aquel país muestra que el 68 por ciento de ciudadanos cuyos padres pertenecían al segmento más pobre de la sociedad logran superar esta condición.
Incluso, tres de ellos alcanzan a ubicarse en los dos sectores económicos más altos de la escala. Esto significa que si nacieron en una casa donde el ingreso rondaba los u$s279, en el transcurso de su vida logran superar ampliamente a sus padres y abuelos y alcanzan ingresos de u$s690 o más.
De las cifras se desprende que la denomina ?movilidad intergeneracional? en el vecino país es alta.
El estudio se basa en datos oficiales registrados entre 1996 y 2001, así como de los censos 1992 y 2002 y la recopilación de varias otras estadísticas de hasta tres décadas atrás.
Según El Mercurio, los autores del estudio resaltan la transición desde una economía cerrada a una abierta, en la que las relaciones de mercado pasan a ser cruciales y han provocado un impacto significativo sobre los procesos de movilidad y ascenso social.
Es decir, el progreso depende más de los méritos personales que a la condición social del ciudadano.
Otro factor determinante es el del crecimiento económico experimentado en Chile en las últimas dos décadas, principalmente por la generación de empleo.
¿Qué pasa con los ricos? El mismo estudio también señala que la movilidad también los afecta, pero en menor grado. Entre los hogares de mayores ingresos el 50 por ciento de los jóvenes mantiene los estándares de vida de sus mayores y el 26 por ciento retrocede un escalón.