Florencia Penacchi, la estudiante universitaria neuquina que lleva tres meses desaparecida, estaría viva y se encontraría en el interior del país con un hombre, según estimaron los investigadores del caso.
Si bien sus familiares y amigos siempre sostuvieron que Florencia, de 24 años, desapareció el 16 de marzo pasado "como si se la hubiera tragado la tierra", los policías que la buscan comenzaron a encontrar indicios que darían una luz de esperanza para encontrarla sana y salva.
En ese sentido, el jefe de la División Antisecuestros de la Policía Federal, el comisario Jorge Cipolla, a cargo de la investigación, admitió que, a su entender, está "cerca de resolver el caso".
"En estos tres meses hemos seguido una infinidad de pistas, pero la mayoría resultaron falsas. Ahora estamos trabajando en puntas que parecen muy firmes y esperamos que todo termine bien. Por suerte, tenemos fuertes indicios de que está con vida", señaló Cipolla.
En ese sentido, el jefe policial aseguró, en declaraciones citadas por un diario porteño, que "la pista más sólida indica que es probable que esté en el interior, viviendo con alguien -un hombre-, y viajando cada tanto a la Capital".
"Estamos trabajando. No conviene difundir nada más", confió el comisario, quien reveló a su vez que Florencia se había ido de su casa en otra oportunidad, aunque ese episodio fue "de pocos días".
Hasta el momento, la información conocida sostenía que Florencia había dormido en su casa, en Güemes al 4700, que se había levantado entre las 10 y las 11 -según palabras de su hermano Pedro, que dijo haber escuchado el despertador-, que luego había salido, sin dinero ni documentos, y que había desaparecido, literalmente, tras enviar tres mensajes de texto con su celular y hablar a su hermano al departamento, cerca del mediodía.
Sin embargo, la investigación del caso alumbró otra realidad ya que, al parecer, la estudiante de Economía no durmió en su casa aquella noche. "A las cuatro de la mañana llamó a un delivery y pidió cerveza. El pedido llegó a eso de las cinco y, según el testimonio del cadete, ella no volvió a subir, sino que salió caminando hacia la calle Oro. Esa fue la última persona que la vio. Por eso no tenemos clara la hora de la desaparición", relató el comisario.
Lo último que se sabe en concreto de Florencia es que envió tres mensajes de texto con el celular: a un compañero de trabajo, por un tema laboral; a una compañera, avisándole que se sentía mal, pero sin aclarar qué le sucedía; y a una amiga, con un simple saludo.
Posteriormente, cerca del mediodía del 16 de marzo, llamó a su jefe para avisarle que no iba a trabajar porque no se sentía bien y a su hermano, para saber si había mensajes para ella y nadie más volvió a saber de ella.
"Que haya llamado a su jefe nos dio tranquilidad respecto a que estaba con vida y tramando algo. La hipótesis del secuestro se desterró enseguida", precisó Cipolla.
Por otro lado, el policía confirmó que la familia de Florencia "tenía problemas y vínculos complicados", ya que, por ejemplo, "los hermanos se peleaban mucho". "La madre había dicho que Florencia tenía problemas psiquiátricos, pero no era así. Tenía trastornos psicológicos como cualquiera otra chica", aseguró el investigador.
En los días posteriores a la desaparición de Florencia, Pedro dijo que era probable que su hermana "estuviera sufriendo un cuadro de amnesia" y luego, al igual que el resto de la familia, se refugió en un hermético silencio.