Según los vecinos de Rapel, a unos 80 kilómetros al suroeste de Santiago, el viejo árbol, de la especie "prosopis chilensis", de unos 20 metros de alto y casi tres metros de diámetro, tiene alrededor de 200 años y en tres oportunidad se ha salvado de la sierra.
"Es un milagro, se ha salvado por tercera vez", dijeron al diario
varios vecinos que celebraban alborozados la decisión de la Dirección de Vialidad de modificar el trazado de la carretera con el fin de no derribar el árbol.
Para cambiar el trazado, las autoridades debieron destinar unos 100 millones de pesos adicionales (170.940 dólares) al proyecto, con el fin de expropiar terrenos aledaños al algarrobo, que según los vecinos, parece haber reverdecido tras la determinación de no talarlo.
El árbol, paradero obligado de enamorados, criadores de animales y turistas, se había salvado de talas programadas en 1947 y 1998 y ahora, cuando parecía irremediablemente condenado, salió nuevamente ileso y podrá morir de viejo.
Durante años, el "algarrobo de los enamorados", como le llaman en el pueblo, ha servido de referencia a los habitantes del valle de Rapel, en su mayoría campesinos.
Esta especie se encuentra en el centro y norte de Chile, el sur de Perú, Bolivia y Argentina y crece en diversidad de sitios, especialmente en climas desérticos o en el subtropical tórrido.