Diez años de prisión por violar cinco años a su hijastra

La niña, que había sido abandonada por su madre, prostituta y adicta a las drogas, denunció que "la obligaba a tener relaciones sexuales, y si ella no accedía él le pegaba"

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La Justicia condenó a diez años de prisión a un hombre que durante cinco años violó a su hijastra desde que ésta tenía ocho años de edad y había sido abandonada por su madre, prostituta y adicta a las drogas.

El tribunal oral número 25 condenó a Andrés Alejandro Ibarrola por los delitos de "abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual con acceso carnal, ambos en forma reiterada y agravados por haber sido cometidos aprovechándose de su calidad de guardador de la damnificada".

El tribunal consideró que "quedaron bien acreditados los instintos más bajos del repugnante accionar de Ibarrola", por lo que los jueces Alfredo Imbrogno, Carlos Binda y Rodolfo Bustos Lambert dictaron la condena.

El juicio oral ventiló una historia desgarradora de promiscuidad y pobreza mezclada con violencia familiar y consumo de drogas. De hecho, la pequeña víctima, hoy de 15 años de edad y cuya identidad se mantiene en reserva, relató que sufrió "tocamientos impúdicos" de Ibarrola desde que tenía seis años, y dos años más tarde fue forzada a "mantener relaciones sexuales vía bucal, anal y vaginal" hasta diciembre de 2003.

La niña describió ante psicólogos que la trataron por orden de la Justicia que Ibarrola "la obligaba a tener relaciones sexuales todas las noches, y que si ella no accedía él le pegaba". "Cuando empezó el abuso, mamá había desaparecido", contó.

"Ibarrola la mandaba a prostituirse y mamá agarró la droga y se fue para seguir en la joda", explicó. "Yo tenía siete u ocho años y nosotros (tres hermanos menores) nos quedamos con él. Antes fue manoseo y después empezó eso... todo eso... empezó la violación", describió la víctima con lacerante crudeza.

"Mi mamá se fue porque él le puso un revólver en la cabeza. La cagaba a palos todos los días", añadió. Simultáneamente, la niña salía a mendigar en la avenida Rivadavia, a la altura del barrio de Flores, donde el ahora condenado y la víctima vivían. Para los jueces, Ibarrola "encontró su gratificación sexual
con la niña cuando fue abandonado (por la madre de la niña). Algo así como sustituir a su concubina con la hija".

"Cuando aquella se fue e hizo abandono del hogar, inició su acción primeramente con caricias y toqueteos en las zonas pudendas, hasta llegar al coito cuando ya la menor tuvo un par de años más", describieron.

Según consigna el fallo, la pequeña "nunca contó nada a nadie porque tenía miedo de ser separada de sus hemanos y ser internados en un instituto de menores". "La psicóloga informante dictamina un bloqueo total... y para
sobrevivir a tanto maltrato se armó de una coraza", consignaron.

Ibarrola está actualmente preso en el Complejo Penitenciario Federal número uno, de Ezeiza.