La joven que mató a su bebé no sería una psicótica

Los peritajes descartaron una psicosis en Romina Tejerina, pero reconocieron que tuvo una "infancia violenta". Ella dice que asesinó a la criatura porque le hizo acordar a su violador

Guardar
  162
162

Tres peritos psiquiátricos oficiales desacreditaron la hipótesis de que Romina Tejerina, la joven que mató a su beba concebida tras una supuesta violación, cometió el crimen bajo un estado psicótico agudo.
 
?Hay que ver si hubo un delito que merezca una pena o no. Hay un muerto ?un recién nacido- y en la instrucción hay un homicidio?, dijo Liliana Fernández de Montiel, fiscal de la causa.

?Se habló de un brote psicótico. Es una postura?, sostuvo luego. Y prefirió reservar su respuesta cuando se le preguntó por Radio 10 si la joven Romina Tejerina padecía un brote psicótico al momento de matar a su bebé recién nacido o si estaba totalmente conciente.

En la segunda audiencia del juicio oral que se llevó a cabo en Jujuy, los peritos forenses coincidieron en señalar, no obstante, que la chica tuvo una infancia en la que padeció violencia física y psicológica.

La perito de parte María Teresa López de Fernández ratificó en cambio que el asesinato se produjo en medio de un "episodio psicótico agudo".

El estado emocional de Tejerina en el momento del homicidio era "violento", lo que le impidió estar en su "sano juicio", aseguró la psiquiatra aportada por la defensa de la imputada.

Pero Mabel Sánchez, psiquiatra forense que trabajó en equipo con la médica psiquiátrica Teresa Hormigo y el médico cirujano con post grado en psiquiatría forense César Burgos, concluyeron que Tejerina no padeció de un "episodio psicótico agudo".

Sánchez dijo que en el estudio que le efectuó a la imputada "no se determinaron alteraciones morbosas, estado de inconciencia" cuando apuñaló a su beba al nacer, aunque destacó que sí detectó "rasgos histriónicos de personalidad".

Cuando el presidente del tribunal le preguntó a Sánchez si notó que la acusada padecía angustias o había sufrido episodios dolorosos, la médica respondió que "hubo una historia de violencia familiar que tiene relación con su vida social".

Para la psiquiatra Hormigo, quien también estudió a la paciente, "no había alteraciones" psicológicas en Tejerina y su memoria "no estaba alterada".

Hormigo puso como ejemplo el pedido de ayuda que efectuó Romina a su hermana cuando dio a luz en el baño de su casa, y el hecho de colocar a la niña en una caja y luego a apuñalarla.

"En todo caso -dijo- pudo tener una dismnesia (debilidad de la memoria) pero no una amnesia".

Hormigo coincidió con Sánchez en que la acusada tuvo una "historia de vida conflictiva, de violencia familiar, castigos corporales, violencia psicológica", hasta que cambió de domicilio un año antes del homicidio.

El médico Burgos coincidió con sus colegas en la hipótesis de que no hubo un brote psicótico, y precisó que la beba tenía entre 34 y 35 semanas de gestación en el momento del parto.

El último en comparecer ante el tribunal fue el médico policial de San Pedro, quien realizó la autopsia de la bebé unos cinco días después de su muerte y dijo no recordar el número de heridas penetrantes y cortantes que presentaba el cadáver.

Según la acusada fueron dos, pero en el expediente se consigna que hubo alrededor de 20.

La perito de parte Fernández, quien tuvo su primera entrevista psicológica con Romina el 13 de noviembre de 2003, nueve meses después del crimen, señaló que la joven "no tuvo acompañamiento ni contención" de sus padres y maestros y que vivió el emabrazo "en soledad y ocultamiento".

Tejerina está siendo juzgada desde anteayer en la capital jujeña por el delito de homicidio agravado por el vínculo por el que puede corresponderle la pena de cadena perpetua.

La chica aseguró haber sido violada a la salida de un baile en 2002 por un vecino al que identificó como Eduardo Vargas, quien sin embargo fue sobreseído por falta de pruebas.

Después de ocultar su embarazo, la acusada dio a luz en el baño de su casa el 23 de febrero del 2003, cuando mató a la beba a cuchilladas tras introducirla en una caja de cartón.

La fiscal solicitó que se citara como testigos a Javier González, supuesto novio de Romina en aquel momento, y al supuesto violador, pero el tribunal no hizo lugar al pedido y pasó a un cuarto intermedio hasta el jueves.

Un centenar de manifestantes de la CCC y de organismos defensores de los Derechos Humanos y de la Mujer acampan desde ayer en los jardines de Tribunales en solidaridad con Tejerina.  

En su primera declaración, Romina dijo que ocultó el embarazo con ropa holgada y que un vecino fue "quien abusó" de ella.

Según la fiscalía, Tejerina pasó la noche del 22 de febrero con dolores de parto y le pidió a su hermana Erica a las 7 de la mañana, que la acompañara a una farmacia para comprar laxantes.

Una vez en el domicilio, en Polonia 95, de barrio Santa Rosa de Lima, en San Pedro, dio a luz a una beba, que cayó en el inodoro, mientras ella se encontraba sola en el baño. Recién allí le pidió ayuda a su hermana para cortar el cordón umbilical y limpiarse, mientras lloraba y decía "el bebé está vivo, qué hago".

Luego de cortar el cordón con un cuchillo marca Tramontina, sin mango, de 11 centímetros de largo, colocó a la beba en una caja de cartón, la tapó y luego la apuñaló en diversas partes del cuerpo.

Pese a ello, la bebé siguió viva, por lo que ambas la llevaron a un hospital de San Pedro, desde donde la derivaron al hospital Pablo Soria de Jujuy, donde falleció el 25 de febrero.