El gobierno de Gran Bretaña anticipó que se interiorizará del tema antes de dar un respuesta al pedido de la Cámara de Diputados argentina de juzgar a la ex premier británica Margaret Thatcher como "criminal de guerra" por el hundimiento del crucero General Belgrano durante la guerra de las Islas Malvinas.
Según declaró a la agencia internacional ANSA el encargado de asuntos para las Islas Malvinas del Foreign Office, Derek Smith, una vez que el gobierno británico conozca en detalle el pedido del Congreso argentino dará "una respuesta muy pronto".
Ayer, la Cámara baja argentina aprobó un proyecto de resolución por el cual se solicita al Poder Ejecutivo que inicie acciones a nivel internacional para acusar a Thatcher de "criminal de guerra".
Se trató de una iniciativa -aprobada por unanimidad y sin debate- impulsada por el diputado radical Federico Storani que solicita investigar las responsabilidades de Thatcher "como criminal de guerra" en la masacre y posterior hundimiento del crucero general Belgrano, ocurrido el 2 de mayo de 1982.
Esta mañana, Smith, quien se mostró sorprendido por el pedido de los legisladores argentinos, indicó que podía confirmar que no se harían comentarios al respecto "hasta no haber visto el reporte", y anticipó que "hasta este momento no hemos visto nada".
"Vamos a chequear con nuestros colegas en Buenos Aires", añadió el funcionario.
Por su parte, un portavoz del Partido Conservador británico, comentó hoy a que "en ningún momento hablaremos sobre asuntos de Thatcher".
"No solemos comentar sobre temas concernientes a Margaret Thatcher. Desconocíamos este pedido (de Argentina) y nos sorprende que se haga ahora", indicó el portavoz de esa fuerza política, que en la actualidad continúa manteniendo lazos con la ex premier británica.
"Vamos a estudiar el informe, pero es muy poco probable que comentemos sobre este tema", agregó.
En tanto, el texto aprobado por los diputados sostiene que el hundimiento del crucero General Belgrano constituyó "un crimen que viola el derecho internacional que regula los conflictos bélicos".
Además, repudió "tanto la motivación personal como el desprecio que Thatcher tuvo en relación a las consecuencias que en términos de vidas produciría dicho ataque".