La francesa Mary Pierce llegó a las semifinales de Roland Garros con un objetivo extra. Además de conseguir el título, quiere volver a infundir un respeto que parecía haber perdido entre sus compañeras de circuito.
Pierce, de 30 años, pasó un auténtico calvario. Finalista dos veces en París, en 1994, contra Arantxa Sánchez Vicario, y ganadora en el 2000 ante Conchita Martínez, sus lesiones le apartaron de la elite mundial y tras ser la número tres del mundo en enero de 1995 al ganar el Abierto de Australia, cayó hasta el puesto 130 a finales del 2001.
Problemas en los abdominales, tendinitis en ambos tobillos e incluso una inflamación crónica en la zona lumbar, destrozaron una carrera, salpicada al principio por los malos tratos de su padre, Jim, a quien ella misma calificó de "Doctor Jekyll y Mr. Hyde", y noviazgos que le hicieron saltar a las páginas del corazón, como el que mantuvo con el beisbolista puertorriqueño Roberto Alomar.
"Ahora planeo como un águila", señaló Pierce tras alcanzar las semifinales con una victoria ante la número uno del mundo, Lindsay Davenport, que fue la primera en resaltar el gran esfuerzo que ha hecho la francesa nacida en Montreal, y que posee un piso en Florida y otro en París, donde reparte sus estancias.
Primera jugadora francesa en ganar Roland Garros desde que en 1967 lo conquistase Francoise Durr, Pierce ha estado al borde del retiro en varias ocasiones, pero su fuerza mental y sus deseos aún de darse una última gran alegría la llevaron a su tercera semifinal en París, gracias también al trabajo que su hermano David, su entrenador, ha ejercido sobre ella.
"Ha sido un viaje muy interesante", comentó tras vencer a Davenport, "pero realmente muy duro. He pasado por momentos muy difíciles y ahora saboreo las victorias mucho mas que antes. Significan mucho mas que antes por todo lo que he pasado".
En su camino hacia la final, Pierce se medirá ahora con Elena Lijovtseva, próxima a cumplir 30 años y una de las dos rusas que este año tomaron el relevo de Elena Dementieva y Anastasia Myskina, finalistas en el 2004.
Semifinalista aquí también en el 2003, Lijovtseva es de origen kazajo y había sido cuartofinalista del Abierto de Australia en el 2000 y en Wimbledon en 2002, como mejores resultados en el Grand Slam. En París no había pasado de la tercera ronda y este año ha utilizado su experiencia para doblegar a la quinceañera búlgara Sesil Karatantcheva, partido en el que tuvo problemas en la parte izquierda de la cadera.
"En el próximo tendré menos nervios seguro. En éste quería ganar como fuera. Ahora no tengo nada que perder. Tengo algunas victorias contra Mary aunque perdí contra ella la última vez", dijo.
Se enfrentaron diez veces, con 6-4 para Pierce, y 2-2 sobre polvo de ladrillo, la última en Berlín recientemente.