En el libro The Murderer Next Door: Why the Mind Is Designed to Kill (traducido como El asesino de al lado: por qué la mente está diseñada para matar), se explica que la mente del hombre "desarrolló adaptaciones para asesinar".
Una "adaptación" se refiere a un rasgo que ofrecía una ventaja evolutiva; los que la tenían dejaban más descendientes que los que no la tenían. Según la teoría del autor, matar daba tantas "ventajas a nuestros ancestros primitivos en la competencia por sobrevivir y reproducirse" que hoy "la psicología de asesinar a la pareja ha evolucionado en todos los hombres y está latente en sus cerebros".
David Buss señala que la mayoría de los hombres en la actualidad y sus descendientes tienen esta tendencia asesina. Y prueba su hipótesis a través de estadísticas que recalcan que son más los hombres que las mujeres los que cometen asesinatos.
En un período de cinco años en Dayton, Ohio, el 52 por ciento de las mujeres que murieron fueron asesinadas por sus esposos, amantes o ex maridos. Y las mujeres de entre 15 y 24 años son asesinadas por su pareja o ex parejas más frecuentemente que las mujeres maduras.