La ministra de la Corte Suprema, Carmen Argibay, reforzó esta semana sus opiniones pro-abortistas y de atea militante, al decir: "Hasta que no me traigan razones que muevan a reconsiderarlas, creo que son válidas".
En una entrevista concedida a la revista Veintitrés, la jueza aseguró que no tiene nada de qué arrepentirse y retomó su discurso sobre la polémica que desató previo a su nombramiento, cuando dijo ser una atea confesa y comulgó con las prácticas abortistas.
"Creo que la era importante que la gente supiera quién era yo y cómo pensaba. Esas ideas están basadas en razones", se defendió Argibay.
Además, dio a entender que su creencia en ciertos temas no debería molestar a la sociedad. "Los jueces no tenemos que ser de ninguna fe, y si tenemos alguna, es nuestra. La fe nada tiene que ver con la función que uno cumple", argumentó.
Asimismo, dijo que su "ateísmo" fue lo que más molestó a la opinión pública y el poder político.