Investigadores contratados por la Organización de Estados Americanos hallaron que la mayoría de las mujeres provienen de Colombia, Bolivia, Brasil, México y Perú.
Los investigadores, dirigidos por Phillip Linderman, un especialista del Departamento de Estado en Washington, presentaban el informe a un seminario internacional sobre tráfico humano auspiciado por la cancillería peruana.
El análisis de la OEA se basa en entrevistas con presuntas víctimas, archivos de inmigración de Japón y estadísticas del delito.
Se calcula que organizaciones delictivas como la Yakuza, la mafia japonesa, explotan a decenas de miles de mujeres indocumentadas en Japón, la mayoría de las cuales provienen de otros países asiáticos. La policía nacional japonesa estima que el sector mueve 83.000 millones de dólares al año, dice el informe de 37 páginas.
Linderman dijo que hasta hace poco, los gobiernos de ambos lados del Pacífico prestaban escasa atención al problema.
La embajada colombiana en Japón se destacó en ello, al esforzarse por identificar y ayudar a las aproximadamente 4.000 colombianas que cree son víctimas de los traficantes.
Pero Linderman dijo que las cifras de su informe representan probablemente apenas una fracción de las víctimas, sobre todo de países como Perú, que apenas empiezan a abordar el problema.