Subastan la célebre foto ?El beso?

Se trata de la supuesta instantánea que tomó en París Robert Doisneau, y cuyas reproducciones dieron la vuelta al mundo. Su protagonista femenina ahora la pone en venta

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"El beso", la fotografía de una pareja besándose ante el Ayuntamiento de París que Robert Doisneau tomó en 1950 y de la que se han hecho millones de copias, saldrá a la venta el lunes con una estimación inicial de entre 15.000 y 20.000 euros.

La instantánea saltó a la fama y se convirtió en un romántico símbolo del amor y de la sugestiva capital francesa a mediados de los años 80. En 1992 se habían comercializado más de 400.000 copias en forma de cartel, postal y otros soportes de la imagen que ahora subastará Artcurial, por encargo de su protagonista femenina, la entonces estudiante de arte dramático Francoise Bornet, de 75 años, quien posó junto con su novio de la época, Jacques Carteaud.

Ambos compartían vocación interpretativa y su historia de amor duró tan sólo unos meses, pero quedó inmortalizada gracias a un encargo de la revista estadounidense America's Life, interesada en un reportaje sobre los enamorados de París.

En busca de ilustraciones para este encargo, Doisneau descubrió a los futuros héroes anónimos del amor en un café, donde no ocultaban la pasión que les unía, y les propuso servir de modelo y repetir algunas escenas delante de su cámara, pero en la calle.

A diferencia de Jacques Carteaud, Francoise Bornet conservó la fotografía firmada que Robert Doisneau, fallecido en 1994, les envió a cada uno pocos días después.

Durante décadas, Bornet guardó el secreto del artista, pues pensaba que éste prefería dejar creer al mundo que la fotografía había sido tomada a unos paseantes desconocidos, en un momento muy especial de sus existencias. Tanto como para besarse con rotunda intensidad en medio de una concurrida plaza.

La actriz cambió, no obstante, de opinión, cuando en 1992 comenzaron a surgir candidatos reclamando el cobro de derechos de autor asegurando que eran los protagonistas de la escena.

Para escapar de ellos, el fotógrafo reveló la realidad de aquel beso que todo el mundo creía captado por un feliz azar entre los ires y venires de la calle, desde la terraza de un 'bistrot' parisino.