(EFE).- Nicole Kidman y Sean Penn tienen un Oscar cada uno, pero para el veterano realizador Sydney Pollack la estrella indiscutible de "The Interpreter" es la ONU que, por primera vez, es escenario de una película de Hollywood.
"Eso fue lo que me intrigó del guión. La posibilidad de ser el primer director capaz de rodar dentro del edificio de las Naciones Unidas", admitió a EFE el legendario director de "Out of Africa", "Three Days of Condor" o "Tootsie".
"Claro que nadie me dijo que los permisos aún no habían sido concedidos", añadió socarrón ante el recuerdo de la tarea que tuvo que realizar para conseguir rodar en la sede de la organización, en Nueva York.
Pollack describió "The Interpreter" como "un filme de suspense con carga política", en el que una intérprete de la ONU (Kidman) escucha el plan de asesinato de un líder africano que pone su vida en peligro o la convierte en la principal sospechosa.
Penn es el escolta policial encargado de proteger o vigilar a la intérprete.
Como recuerda la actriz, lo que aprendió del filme es que los que trabajan en la ONU son intérpretes, no traductores, "término que detestan porque lo que ellos hacen es mucho más que traducir, es estar en la cuerda floja sin diccionarios interpretando lo que los dignatarios han querido decir".
Pollack, tras una carrera que ha cosechado para su filmografía un total de 46 candidaturas al Oscar, venía con la lección aprendida de que lo mejor es ir con la verdad por delante.
"Sabía que mi película no era un documental sobre la ONU sino una superproducción de Hollywood que transcurría allí y así se lo dije", recordó de la honestidad que mostró en su conversación con el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, para obtener su permiso para el rodaje.
Como defiende "The Interpreter", la honestidad dio sus frutos y Pollack consiguió la autorización necesaria para rodar en esta tierra de nadie en pleno Nueva York.
El rodaje se llevó a cabo durante los fines de semana o de noche, cuando la sede no estaba en funcionamiento y, aunque la ONU no pudo aceptar dinero al ser una organización no comercial, la productora pagó todos los gastos de su paso por el edificio.
"La sala más emocionante fue la Asamblea General. Conocer su significado y a la vez verla desierta y quedarte dormida mientras esperas que te llamen a rodar", relató una Kidman bucólica.
En el caso de Pollack, el significado histórico del rodaje se le nota a flor de piel.
Ni tan siquiera el maestro del suspense, Alfred Hitchcock, pudo rodar en la ONU uno de sus filmes más conocidos, "North by Northwest" ("Con la muerte en los talones"), aunque la trama parta del asesinato de un diplomático de las Naciones Unidas en la sede de la organización.
En aquella ocasión, el realizador británico tuvo que conformarse con unos planos exteriores, la reconstrucción de la sala de espera y algunas tomas robadas del interior del edificio con una cámara oculta.
Pollack disfrutó de un acceso completo, aunque siempre con la amenaza de que el permiso podía ser revocado.
Además de la Asamblea General, Pollack pudo rodar en la "habitación de seguridad" para los diplomáticos, así como en las cabinas de los intérpretes, aunque en ambos casos construyó un duplicado en estudios para trabajar con más comodidad.
"Pero las escenas en las que se ven a 1.800, 1.900 delegados en la Asamblea General de la ONU está claro que necesitaba rodarlas allí", confirmó.
Detrás de su fachada de hombre de negocios que fue a la ONU a rodar una película sin mayor interés en política es fácil ver a una persona enamorada de los ideales que defiende la mera existencia de las Naciones Unidas.
"Como le dije a Annan, yo también comparto el argumento central de mi película y defiendo la diplomacia frente a la violencia", añadió el realizador.
"Sé que la ONU tiene problemas, pero la razón de su nacimiento, sus aspiraciones, siguen siendo válidas", añadió Pollack, quien recordó que, de todos modos, él ha hecho una película de Hollywood.