País Vasco: empiezan las alianzas en complejo escenario

Mientras se analizan los resultados de las elecciones de ayer y estudian los primeros contactos para formar gobierno, el ilegalizado Batasuna se arrima a los socialistas

EFE.- En estas elecciones, los nacionalistas moderados de la coalición
integrada por el Partido Nacionalista Vasco y Eusko Alkartasuna (PNV-EA) se proclamaron vencedores al obtener 29 de los 75 diputados de una Cámara regional en la que antes tenían 33 asientos.

Estos resultados alejaron a la coalición gobernante de la mayoría absoluta, que ni siquiera podrá reeditar el pacto que les mantuvo en el poder durante los últimos cuatro años junto a Ezker Batua-Izquierda Unida (EB-IU).

Este último partido mantiene los tres escaños de la anterior legislatura, mientras los independentistas del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV), nueva formación en el escenario político vasco, irrumpió con fuerza en el parlamento al lograr nueve escaños.

El PCTV ha aglutinado los votos del entorno de la ilegalizada Batasuna, considerado el brazo político de ETA, y ha conseguido dos escaños más que los que poseía la coalición radical.

Por otra parte, la coalición Aralar, una escisión de Batasuna que condena el terrorismo de ETA, logró entrar en el parlamento regional por primera vez y tendrá un diputado en la nueva cámara.

Al otro lado se sitúan las formaciones no nacionalistas, el Partido Socialista (PSE), convertido en la segunda fuerza política del País Vasco con 18 diputados, y el conservador Partido Popular (PP), que logró 14.

En este panorama, cualquier combinación podría ser posible para lograr los 38 diputados que requiere la mayoría absoluta y algunos partidos ya han comenzado a lanzar los primeros mensajes sobre cómo deben producirse eventuales coaliciones.

El presidente regional (lehendakari) en funciones y candidato del PNV-EA, Juan José Ibarretxe, fue el primero en anunciar que hablaría con todos los representantes de los partidos vascos de forma "inmediata" y con el Jefe del Ejecutivo español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

Ibarretxe mantiene un enfrentamiento con el Gobierno español tras promover la aprobación en el Parlamento vasco el pasado año de un proyecto político que contempla conceder al País Vasco un estatus de libre asociación con España.

El proyecto político, conocido como "Plan Ibarretxe", fue presentado ante el Parlamento español, que lo rechazó, aunque el lehendakari anunció que, si conseguía ser reelegido en estos comicios, presionaría a Rodríguez Zapatero para negociar el texto.

Según informaron ayer fuentes oficiales, Rodríguez Zapatero y el lehendakari en funciones mantuvieron ayer una primera conversación de unos quince minutos cuyo contenido no trascendió.

Fuentes de la Presidencia del Gobierno regional vasco informaron también de la intención de Ibarretxe de mantener una ronda de contactos "inmediata" con los líderes de otras formaciones para analizar la situación política abierta en esa Comunidad Autónoma.

Al mismo tiempo, el dirigente del Partido Socialista José Blanco aseguró que la iniciativa de formar Gobierno en el País Vasco corresponde al PNV como fuerza más votada, pero afirmó que su formación está abierta al diálogo con todos, incluido el Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV).

Blanco señaló, no obstante, que ayer todavía no es el día de hablar de pactos, sino sólo de resultados, pero aseguró que el PSE acudirá a todos los encuentros y foros de diálogo que se abran.

Mientras, el Partido Popular (PP), que también se reunirá con Ibarretxe, ha pedido a la Justicia y al Gobierno que actúen para ilegalizar al PCTV, al que considera vinculado a Batasuna.

A este respecto, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, indicó ayer que la Fiscalía "sigue actuando y no descarta nada para el futuro".

La investidura del lehendakari suele tardar entre dos y tres meses después de las elecciones, según la experiencia de comicios anteriores, aunque no hay plazos legales fijados para ello y dependerá de las negociaciones entre los diferentes partidos.

Para ser investido lehendakari, el candidato necesita la mayoría absoluta (38 de los 75 escaños) en la primera votación, y la mayoría simple de los votos válidos emitidos en la segunda.

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