Tras el adiós a Rainiero, Mónaco se une al nuevo soberano

Luego del emotivo funeral del Príncipe monegasco, el pueblo monegasco espera con ansias el desarrollo del nuevo monarca, un querido sucesor

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(EFE).- Tras las exequias del príncipe Rainiero, con cuya desaparición se ha cerrado una página de la historia de este micro Estado mediterráneo, los monegascos intentan recuperar poco a poco la normalidad y se unen ahora en torno a su nuevo soberano, Alberto II.

Las 61 delegaciones internacionales presentes en los funerales de Estado de ayer ya han abandonado el Principado y apenas quedan hoy algunos de los cientos de periodistas llegados de todo el mundo para cubrir el último acontecimiento de los Grimaldi, tan popular entre la prensa del corazón.

La familia principesca volvió a llenar las portadas de las revistas, esta vez por la muerte de Rainiero, un día después de la hospitalización del marido de Carolina, Ernesto de Hannover, por una pancreatitis aguda, y que, según fuentes oficiosas, será trasladado en breve a Alemania para recibir un tratamiento más adecuado.

Bajo un cielo plomizo y una fina lluvia, los cafés, las tiendas y el casino reabrieron hoy sus puertas y Mónaco, convertida la víspera en una "ciudad fantasma" de calles desiertas, parece recobrar paulatinamente su actividad.

Sin embargo, la tristeza es aún palpable entre los habitantes del Principado, que siguen conmocionados por la desaparición, el pasado día 6 a los 81 años de edad, del hombre que la gobernó con mano firme y amor filial durante más de medio siglo.

Como aseguró el arzobispo de Mónaco, Bertrand Barsi, en la misa de Requiem con la que los monegascos despidieron a su soberano antes de ser inhumado anoche en la más estricta intimidad, Rainiero fue "un padre de familia" para su pueblo, además de un hábil jefe de Estado.

Los logros políticos y económicos de Rainiero III no tienen parangón en la historia de Mónaco, el segundo Estado más pequeño del mundo tras el Vaticano, al convertir el Principado de opereta que heredó de su abuelo en 1949 en un país próspero y mundialmente conocido.

La transformación, a golpe de ventajas fiscales, un 'boom' inmobiliario y el "glamour" de su esposa, la mítica actriz estadounidense Grace Kelly, fallecida en un accidente de automóvil en 1982, permitió un reconocimiento internacional sellado por la entrada del país en la ONU en 1993 y el Consejo de Europa en 2004.

Su longevo y próspero reinado cierra definitivamente una página de la historia de Mónaco, la del siglo XX, y su muerte abre el Principado al siglo XXI con un nombre propio, el de su hijo y sucesor, Alberto.

A pesar de haber delegado en los últimos años en su heredero algunas labores de gobierno, especialmente de representación internacional, Rainiero nunca quiso soltar las riendas y mantuvo a Alberto, a quien reprochaba el no haberse casado, en un discreto segundo plano.

Pero el nuevo soberano de Mónaco, a sus 47 años, parece decidido a imponer su propio estilo de gobierno, empezando por una purga entre los viejos asesores de su padre, que, según fuentes de su entorno, siempre le mantuvieron excluido del poder.

Los que le conocen dicen que Alberto II va a sorprender al mundo, porque, aunque mantendrá las bases sobre las que Rainiero III transformó el Principado, tiene retos muy distintos a los de su antecesor.

Incluso han vuelto a resurgir los últimos rumores de compromiso matrimonial con la atleta norteamericana Alicia Warlick, de 24 años, aunque siempre de forma extraoficial.

Sea como sea, los monegascos, que viven casi como suyos los acontecimientos de la familia Grimaldi, están seguros de que Alberto será un digno sucesor de su padre y le apoyarán al máximo tras su entronización, que tendrá lugar a partir de julio próximo, cuando concluyan los tres meses de luto oficial por la muerte de Rainiero.

"Unámonos en torno a nuestro soberano, Alberto II. Pidamos a Dios la fuerza del espíritu para llevar las riendas de nuestro Principado", exhortó ayer monseñor Barsi a los habitantes de Mónaco, en un mensaje que ha calado hondo en los monaguescos. EFE

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