Identificaron a los dueños de República Cromañón

Aunque estaba bajo titularidad de una sociedad fantasma, la Inspección General de Justicia dio a conocer los nombres de los dos empresarios que eran los responsables del boliche

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En una resolución emitida ayer, la Inspección General de Justicia (IGJ) concluyó que, detrás de la maraña de empresas fantasma en torno del local de Once, compuesta por cinco firmas, están el empresario textil Rafael Levy y su socio, Raúl Vengrover.

La resolución da los nombres de las compañías ?detrás de las cuales se ocultaron sucesivamente los verdaderos propietarios del inmueble donde funcionó República Cromañón?.

La entidad oficial encontró en total cinco compañías o pseudocompañías en las dos direcciones ligadas a Chabán: Bartolomé Mitre 3038/78, donde funcionaba el boliche, y Jean Jaures 51, del Central Park Hotel.
 
Entre las sociedades hay dos nombres conocidos: National Uranums Corporation y Nueva Zarelux Sociedad Anónima, la off shore fundada por dos uruguayos, entre ellos el changarín Henry Luis Vivas, un hombre que reconoció que un estudio jurídico le había pagado ?unos pesos? por su nombre.

Las otras tres sociedades, en cambio, hasta ahora no habían sido mencionadas: se trata de la Compañía Argentina de Emprendimientos Comerciales (Caecsa), la Financiera Rucas Sociedad Anónima y Eficrown Sociedad Anónima.

De todas estas, Eficrown, por ejemplo, fue entre 1999 y 2002 accionista controlante de Lagarto SA, la locataria del El Reventón, el boliche que funcionaba antes de Cromañón en el predio de la calle Bartolomé Mitre 30/6.

El titular de la IGJ, Ricardo Nissen, sostuvo que el empresario textil Rafael Levy está detrás del ?enmascaramiento? de las cinco sociedades relacionadas con República Cromañón. Según la resolución, en su mayoría fueron constituidas en paraísos fiscales, son ?ficticias y simuladas, para encubrir fines extrasocietarios, violar la ley y frustrar los derechos de terceros?, como informa hoy una nota publicada en el diario Página 12.

Según se desprende de la resolución, las operaciones que se realizaron en torno al boliche de Once explican parte del misterio que hasta ahora rodeaba las responsabilidades civiles sobre República Cromañón. Entre otras cosas, se sabe ahora que Chabán nunca figuró en los papeles, pero en el escrito presentado por Levy para explicar la venta de El Reventón, la anterior disco que funcionaba en el lugar, adujo que ?el predio permaneció cerrado por un tiempo hasta que apareció el señor Omar Chabán?.
 
Según Levy, Chabán hizo el arreglo con la gente de Lagarto SA por un canon mensual de 9 mil dólares, pero no se firmó un  contrato. La instrumentación del contrato quedó pendiente porque Chabán nunca presentó las garantías suficientes.