Paul Schäfer Schneider, el fundador de Colonia Dignidad y prófugo de la justicia chilena desde 1997, fue capturado ayer alrededor de las 15.30 horas en la localidad de Tortuguitas, un suburbio elegante distante unos 40 kilómetros del centro de la ciudad de Buenos Aires. Su captura, llevada a cabo por la Policía Federal argentina, fue posible después de que se detectara la presencia, primero de uno, y luego de varios otros, de sus colaboradores en Argentina.
Las versiones sobre la captura que surgieron ayer difieren en varios puntos.
Como sea, la primera pista concreta habría surgido en diciembre del año 2003, cuando la oficina de Interpol en Argentina detectó el ingreso, desde Uruguay, de Peter Schmidt, un dirigente de Colonia Dignidad cuya estrecha proximidad con Schäfer estaba acreditada. Según esta versión, Interpol alertó a la justicia chilena del ingreso de Schmidt y también de que había comprado en efectivo una propiedad avalada en US $300 mil en la localidad de Mercedes, situada a unos 400 kilómetros de Buenos Aires.
Esa información llegó a la policía de Investigaciones de Chile, pero también a manos del abogado Hernán Fernández, representante de los 11 menores abusados por Paul Schäfer en una causa que investiga un juzgado de Parral en la que ya han sido condenados 10 altos jerarcas de Colonia Dignidad.
Fernández, un abogado especialista en caso de abusos de menores, había asesorado hace tres años al programa Contacto en su investigación sobre la red de pedofilia Paidos. El espacio de Canal 13 también jugó un papel relevante en la captura de Schäfer.
Hasta ahora se sabe que Contacto, bien por su relación previa con Fernández, bien producto de su propia investigación con víctimas y personas próximas al caso, logró detectar a Schmidt en Mercedes en enero del 2004. Siguiendo sus pasos, la periodista Carola Fuentes descubrió también en el lugar al núcleo íntimo del jerarca de Dignidad. Entre ellos se encontraban Rebeca del Carmen Schäfer, su hija adoptiva; Renata Freitag, su enfermera; y Matías Gerlach, chileno, guardaespaldas de Schäfer. Todos ellos, además de Schmidt, fueron detenidos ayer. Estas cuatro personas cumplían el rol de proteger y atender a Schäfer.
En octubre pasado, Fuentes, con la información que había acumulado, se acercó a Interpol para prestar declaración y entregó los antecedentes sobre la red de Schäfer. Tras ello, Interpol presentó una denuncia ante el Tribunal Federal de Mercedes, al que el abogado Fernández también se acercó para proporcionar datos. El juez a cargo emitió una orden amplia de investigar, que contemplaba incluso intervenciones telefónicas. Al trabajo que habían efectuado, coordinadamente o no, Fernández y Contacto, se sumó así la policía argentina.
Tras ese trámite en Argentina, Investigaciones de Chile pidió una orden de captura internacional contra Schäfer. Lo hizo ante el juez Joaquín Billard, que investiga el destino de Alvaro Vallejos, un ex dirigente del MIR cuya desaparición estaría conectada con el enclave alemán. La orden llegó en los días siguientes a la Justicia Argentina.
Operación al corazón
Hasta ese momento la presencia del propio Schäfer en Argentina aún no podía ser probada del todo. El prófugo nunca se había dejado ver. Los hechos tomaron un curso imprevisto en diciembre, cuando Schäfer, de 83 años, comenzó a sufrir serias complicaciones cardíacas. Su entorno optó entonces por abandonar Mercedes, y trasladarse a Tortuguita, mucho más próxima a Buenos Aires, y donde ayer fue detenido.
Por esa misma fecha, Schäfer fue intervenido en el Sanatorio Alemán de Buenos Aires, donde le fue introducido un by-pass. La policía federal argentina, tras detectar su paso por el hospital, logró al fin identificar con certeza al fundador de Dignidad como uno de los pacientes que había pasado por el centro asistencial.
Una de las principales dudas que permanecen en la investigación es por qué, si la policía federal argentina había logrado identificarlo ya en noviembre, su captura se produjo recién recién ayer, cuatro meses después.
Como haya sido, Schäfer fue capturado ayer a las 15.30 horas. Estaba vestido con su pijama y tendido en una cama. La periodista de Contacto, que había llegado el miércoles hasta la casa de Schäfer y presenciado el operativo, dijo que el detenido tenía la mirada nublada y que estaba bajo los efectos de fármacos que ingería por sus problemas de salud. Fue sacado en silla de ruedas sonriendo, y trasladado a la División Antisecuestros de la policía argentina, en el centro de Buenos Aires. Entrada la noche, fue cambiado hacia una cárcel de alta seguridad en la localidad de Marcos Paz, a 40 kilómetros de la capital, e internado en la enfermería del penal. Durante toda la jornada, Schäfer no pronunció palabra.
Méritos disputados
"La justicia tarda pero llega. Ha sido muy importante la pertinacia del gobierno para lograrlo, así como la colaboración de las autoridades argentinas", dijo ayer el Presidente Lagos.
El subsecretario del Interior, Jorge Correa Sutil, afirmó que la captura fue "producto de una larga historia de trabajo de los gobiernos de la Concertación", y atribuyó el éxito de la operación a la Policía de Investigaciones chilena.
Sin embargo, la evaluación fue distinta en Buenos Aires. El inspector de Interpol argentina, Luis Aníbal Fuenzalida, dijo ayer a radio Cooperativa que los policías chilenos "no participaron" en el operativo y que la información que permitió dar con el paradero surgió de "particulares chilenos y también de organismos de DD.HH.". Ayer, al momento de la detención, no había detectives chilenos observando el operativo en Buenos Aires, y hasta donde ha sido posible establecer, la partipación de Investigaciones consistió sólo en apoyar con información disponible en Chile las labores de los detectives argentinos.
Expulsión
Schäfer quedó detenido en la División Antisecuestro de la policía federal. Su futuro inmediato está en manos del gobierno trasandino. El ministro del Interior chileno, José Miguel Insulza, solicitó ayer formalmente su expulsión hacia Chile a su par argentino, Aníbal Fernández. "Hace algún tiempo estaba sitiado, esperamos varios días con los dedos cruzados y hoy (ayer) Fernández me confirmó el procedimiento", afirmó el jefe de Gabinete. "Schäfer está indocumentado y cumple, a nuestro juicio, los requisitos para la expulsión", agregó.
La expulsión -para la cual el gobierno de Néstor Kirchner tiene facultades privativas- es relevante, porque permitiría tener al detenido rápidamente en Chile. No así con una orden de extradición, tramitada en Tribunales, y mucho más lenta y engorrosa. Personeros de La Moneda afirmaron ayer que existe optimismo en que Buenos Aires optará por la primera opción rápidamente.