Un vendedor de golosinas es campeón nacional de Balero

Ramón Fernández logró 22 embocadas en un minuto y medio en el torneo de Río Ceballos, Cordoba. Quiere imponer este juego para alternar con los ciber y las computadoras

Un ex "plomo" de la mítica banda de rock Alma y Vida, Ramón Fernández, de 53 años y ahora repartidor de golosinas, es el nuevo campeón nacional de Balero, tras su consagración en la ciudad cordobesa de Río Ceballos.

El comerciante, nacido en Tucumán, ganó el concurso tras embocar 31 veces en 90 segundos, cuando su principal contrincante logró 22 aciertos. Fernández está convencido que la difusión de este juego tradicional es vital para lograr otra propuesta que "alterne con el ciber y las computadoras".

El torneo se definió después de que Fernández y un vecino de la localidad bonaerense de Adrogué empataron en 24 embocadas, detallaron voceros de la municipalidad cordobesa.

En la final, comentó Fernández, logró nueve embocadas más que su adversario, pero creyó que había perdido ya que escuchó mal y pensó que el otro hizo 32 y no 22, como ocurrió en realidad.

El repartidor de golosinas de los pueblos serranos del norte de la capital cordobesa, vecino de David Nalbandian y Gabriel Raies, contó que aplaudió al otro y recién cuando lo consagraron se dió cuenta de que había ganado.

Fernández comentó que jugaba al balero desde chico, "al principio con la lata de tomates y un palito, donde si no embocabas eras un desastre", pero con el paso del tiempo dejó el entretenimiento.

Sin embargo, cuando dejó de ser plomo -quien lleva los equipos- de Alma y Vida y trabajaba en la obra teatral "Loco", volvió a jugar al balero con Esteban Mellino en los camarines, por lo que recuperó la práctica y hasta se especializó.

En Río Ceballos, 32 kilómetros al norte de Córdoba capital, "mucho no jugaba", dijo, pero ahora agradeció "esta iniciativa de la municipalidad y sobre todo la secretaría de Turismo, en una temporada fantástica".

La municipalidad de Río Ceballos organizó un campeonato de bolita y otro de balero, que congregó a medio millar de hombres, mujeres, niños y ancianos, para recuperar esos juegos tradicionales.

"Cuando me enteré, me propuse apoyarla, sobre todo cuando supe que armaron una kermese con otros juegos como el sapo, la herradura o las argollas con botellas", comentó.

Pese a que decidió ir a jugar, llegó tarde a la inscripción, por cuestiones de trabajo, y a poco de inscribirse tuvo que comenzar a jugar.

El balerista manifestó que no sabía "ni quiénes eran los que jugaban, pero había uno que tenía hinchada ya que hizo la promoción por televisión y el locutor lo llamaba 'mi pollo'".

El hombre, calificado como su principal rival "las embocaba todas", contó que jugó por jugar, ya que "no figuraba ni a 'placé'".

Padre de tres mujeres, de 28, 23 y 22 años, y de un varón de 13, que "ahora quiere aprender a jugar al balero", lleva 30 años de casado y ya tiene dos nietos, por lo que quiere recuperar los juegos tradicionales contra "la cultura del plástico".

Aquellos juegos presentaban mayores dificultades, una disciplina y algo de "sacrificio", ya que los baleros, la pelota y los autitos con masilla "había que hacerlos uno", recordó.

Fernández propone este tipo de juegos para "alternar con el ciber y las computadoras", por lo que pide "nuevos concursos", y anunció que los días 15, 16 y 17 de julio se realizará en Río Ceballos el Campeonato Argentino de Metegol.

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