(EFE).- Un grupo de parlamentarios escoceses se ha rebelado contra la imagen que el genial dramaturgo William Shakespeare ha transmitido a la posteridad del rey Macbeth: un sanguinario asesino totalmente manipulado por una esposa sedienta de poder.
Los legisladores quieren rescatar la imagen de ese monarca del siglo XI de la que califican de "mala prensa" y han presentado una moción al Parlamento regional para rehabilitarle precisamente en 2005, cuando se cumple el primer milenio desde su nacimiento.
Los parlamentarios abogan al mismo tiempo por el establecimiento en el noreste de Escocia de una ruta histórica relacionada con el famoso personaje, al que describen como un monarca amante de la paz, que serviría para promover el turismo regional.
Alex Johnstone, miembro conservador del Parlamento de Edimburgo, que encabeza la campaña a favor de la rehabilitación de Macbeth, declaró al diario "The Times" que la mala imagen del rey escocés se debe a la obra homónima de Shakespeare.
Según John Beatty, del Brooklyn College, de la City University neoyorquina, muchas personas que estudian la obra del genio de Stratford-upon-Avon no saben que Macbeth es un personaje real y que Shakespeare realmente "le difamó" en su tragedia, estrenada en 1606.
"Hacer de 2005 el año de Macbeth es corregir la falsa imagen de un monarca escocés, que tuvo un largo reinado (1040-1057) y disipar los equívocos que le presentan como usurpador del trono", explica el experto estadounidense.
Muchos historiadores coinciden con los legisladores escoceses y el profesor Beatty en que el Macbeth de Shakespeare tiene poco que ver con el personaje histórico.
Así, Duncan, asesinado en la obra por Macbeth, no era un anciano y venerable monarca, sino un joven rey fallecido en combate, aunque Macbeth tal vez tuvo algo que ver con su muerte.
Macbeth, rey de Moray, fue nombrado rey de Escocia en sustitución del hijo de Dundan, Malcolm, que era a la sazón un niño, y durante catorce años se cree que reinó con relativa benevolencia, impuso el imperio de la ley en un país sumido en el caos y fomentó el cristianismo.
El Macbeth real estaba tan seguro de que no sería derrocado en su ausencia del país que incluso viajó a Roma para un jubileo papal.
En 1054 tuvo que hacer frente al desafío del conde de Northumbria, que exigía la reposición en el trono del joven Malcolm, y tres años más tarde moriría en la batalla de Lumphanan en Aberdeenshire, probablemente a manos de Malcolm y no de MacDuff.