Julieta trabaja en una empresa de telefonía celular y no tiene pareja; sus amigos varones le pasan la vida jugando al fútbol cinco o bebiendo de más en un "happy hours/after office"; sus amigas están ocupadas asistiendo a cursos diversos, el papá tiene que resolver problemas económicos, la mamá duda entre estudiar Psicología Social o hacer un cursillo de cristiandad, la hermana mayor se ha ido con su novio a trabajar a otra provincia, y los compañeros de oficina sólo le hablan a su celular para comentarle temas de trabajo. Su hermana menor vive con un agrimensor agrio que le pega y ella no le habla a Julieta para no tener que contarle estas cosas. Hasta su psicóloga la dejó sola porque se tomó licencia por parto.
Romeo es escritor y vive solo. Se divorció años atrás y sus hijos no lo llaman nunca, a pesar de que él insiste en conservar el vínculo ellos se han aliado con su madre, la ex de Romeo.
Sus amigos varones tienen esposas que no los dejan salir con él y negocios que los absorben completamente; sus amigas optaron por "mailearle" pues no tienen tiempo de verlo, sus ex novias lo atienden por teléfono como si ellas fueran Angelina Jolie y él Freddy Krugger, y las alumnas de taller literario que creía haber conseguido por su
talento en realidad eran damas enamoradas esperando la ocasión de lograr su atención, que al revelarse hacia otra motiva que renuncien a los cursos que inicialmente insistieron en tener con él.
Julieta hundida en un sofá mira reality shows y come pizza. Su teléfono nunca suena. Romeo alquila películas condicionadas para recordar qué era el sexo, pero finalmente se aburre del autoerotismo y aprende a dormirse temprano, luego de tomarse dos o tres cervezas.
Pero la flecha de cupido no descansa.
Así es que un día, Romeo va por la calle con su bolsa de ropa sucia hacia el laverrap, y pierde un calzoncillo en el camino. Julieta, que viene caminando detrás absorbida por la succión cerebral de su vacío interior, despierta de golpe, lo levanta tomándolo de una puntita y sonriente se lo alcanza.
Bromean por el color del mismo. Casualmente descubren ser vecinos de la misma torre de doscientos departamentos y los líos del consorcio ocupan brevemente la conversación.
Hace frío. Él la invita a tomar un té para ponerse de acuerdo en la siguiente reunión de copropietarios, se miran, son dos planetas solitarios sin sistema solar que los contenga, y se han unido.
Una semana después van al cine, cenan juntos, pasean por el Rosedal, ella entra en el departamento de él, llega la noche, hacen el amor, aún nadie lo sabe, todo es perfecto.
El amanecer los descubre abrazados y el sol brilla más que nunca. Pareciera que nunca más va a llover en la Tierra. Aún nadie lo sabe, todo es perfecto.
¿A quién podría preocuparle que ellos se amen si nadie los tiene demasiado en cuenta y no pertenecen ni a los Capuleto ni a los Montesco? Ni ella es comunista y ni él es liberal, ni él es de Boca y ella de River, ni ella es fanática de las hamburguesas y él de la milanesa de soja, ni tienen almanaques desparejos, religiones diferentes, ninguno es demasiado alto ni gordo ni los distancian la raza o el color.
Todo los une, nada los separa. ¿Quién podría molestarse por esta unión? ¿Acaso el dólar va a llegar a diez pesos porque ellos están juntos?¿El agujero de ozono puede agrandarse por el calor de su amor y los glaciares corren el riesgo de derretirse por culpa del noviazgo de estos dos pequeños seres? No.
Sin embargo, al conocerse la noticia, el mundo que los rodea se resquebraja.
Los amigos y los compañeros de oficina, el profesor maduro y el futuro cuñado de Julieta descubren instantáneamente que siempre estuvieron enamorados de ella, pero jamás se lo habían confesado, y entienden que éste es el momento para informárselo cita mediante.
Las amigas de la joven se sienten traicionadas porque ahora ya la chica no estará disponible para ir con ellas a los boliches en misión "de levante", y se lo dicen directamente: "nos abandonaste por un hombre".
El agrimensor agrio, uno de sus cuñados, la critica duramente por haberse puesto de novio sin pedirle autorización a él. El papá de "la nena" tiene un brote edípico y la vuelve loca con invitaciones a almorzar a solas, y la va a buscar a la facultad toda las
noches para evitar que se encuentre con Romeo, y la mamá declara públicamente que el nuevo candidato es feo, demasiado antipático para la nena, pobre y encima divorciado, peor imposible. La madre de Julieta y el futuro esposo de su otra hija deciden mandar cartas y e- mails anónimos a los diarios criticando la obra del escritor Romeo, como forma de venganza.
Dicen que es un autor satánico. El Tío Martín, que vive en el sur, le insiste en que no debería ponerse de novio ni casarse, una y otra vez. Otros parientes y conocidos dejan de hablarle, pero ella no entiende porqué.
Los hijos de Romeo, al enterarse de que el papá tiene novia, deciden desistir del uso del apellido, creyéndose súbitamente desplazados por la nueva consorte, y le inician una demanda para tal fin; los amigos de él se burlan por verlo tropezar nuevamente con la misma piedra, las amigas se sienten abandonadas y entienden que ahora tendrán que gastar plata en un terapeuta porque él no tendrá tiempo de chatearles, y empiezan a "tirarle onda" con todo y a criticar a la enamorada a la que describen como una
estúpida que no se da cuenta del hombre que tiene al lado.
¿Estás seguro, sos feliz, cómo te vas a casar tan pronto? Le preguntan a diario sin
anestesia, ametrallándolo con las miradas.
Mientras, para completar el cerco, el primo de la muchacha, que está radicado en Singapur desde hace años, le está armando un negocio para tentarla laboralmente, así ella se va a radicar a ese lejano país, con él, y deja plantado al desafortunado candidato.
Sin planearlo, las dos familias (la de Romeo y la de Julieta) traman planes diarios para que la pareja no perdure. Solo la abuela de Julieta desiste de participar en algún contubernio: "¿ para qué..... si tarde o temprano se van a separar igual?" asegura sabiamente la anciana.
La ex de Romeo que hacía años no lo molestaba ahora le quiere hacer un juicio por 30 pesos que le quedó debiendo de la cuota alimentaria del mes de marzo de 1979, y el hermano del desafortunado novio le reclama 400 pesos para pagarle un masajista a una tía política segunda que no ven desde la época en que Palito Ortega triunfó con La Felicidad.
Romeo escribe en su diario: "La gente está demasiado frustrada como para soportar en su mirada a dos simples mortales que subversivamente pretenden ser felices. ¿Con el permiso de quién?, se preguntan. ¿Cómo no nos consultaron antes? reclaman sus frustraciones a coro, como si ellos fueran los secretarios de Julio César y los pobres novios dos simples cristianos en la plaza del circo romano, esperando ser devorados por los leones enviados para tal fin".
Romeo y Julieta anuncian su intención de contraer matrimonio.
Entonces lo que está escrito se cumple, y el mito de Romeo y Julieta vuelve a repetirse. La madre de Julieta les ofrece pagarle la fiesta de casamiento, con la condición de que inviten a todos las ex parejas de Julieta, ya todos los miembros del geriátrico La Vorágine, de la cuál ella es ayudante voluntaria. También deben recibir al amante de su madre que al verla a Julieta no deja de exclamar: "estás para el telo, tesoro!" Esto crea fricciones en la pareja pues Julieta no se anima a mandar a pasear a su madre.
Por el contrario, Julieta, por su juventud, no entiende que formar una pareja significa renunciar a muchas cosas, y darle un shot en el trasero al que se desubique, aunque eso signifique lesionar algún vínculo al menos en el aquí y ahora, e infantilmente quiere conservar Todo Como Estaba y a Romeo al mismo tiempo, pero se entristece al darse cuenta que ya es imposible. Y extrañamente prefiere estar sin Romeo antes que enfrentar el planeta de seres miserables que la rodean. Si Romeo no le cae bien a sus padres, a su hermana, a sus cuñados, a sus amigas, por algo será, se convence a sí misma entre lágrimas.
Romeo comienza a pensar que la relación costo-beneficio de tener novia siempre dará pérdida, y que cuando estaba solo al menos no sufría celos, broncas, angustias, agresiones. Cuando Romeo la vio por primera vez en la calle se enamoró perdidamente de ella, pero pensó que la estaba eligiendo a ella y no que tras ella venían atadas un grupo de personas tan invasoras y agresivas a las cuales no les interesa conocer.
Julieta saca a relucir su histeria ("ayer pasé por la Casa Rosada y uno de los granaderos me guiñó un ojo, se llama Humberto"), él desenfunda su pánico ("tal vez no deberíamos tomarnos esta relación tan en serio").
Ella desabrocha su egocentrismo ("dame un riñón, necesito un trasplante, ganá más
plata para que podamos vivir mejor, dejá de escribir que eso no es valorado por nadie, pero no me pidas que le diga a mi primo que no me haga proposiciones obscenas"), él comienza a disociar amor y sexo, como la cultura le enseñó ("me buscaré otra mina, el amor no es necesario, ¿acaso no hay hombres que se acuestan con ovejas, en el campo?").
Un día Julieta llega con lágrimas en los ojos y le pide un tiempo para pensar, necesita "aire" y "estar sola", la pareja se distancia y la sociedad respira aliviada. Julieta insiste en que a su mamá y a su papá los conoce desde que ella nació, en cambio a Romeo desde hace muy poco, así que ella no va a contrariar los mandatos e imágenes parentales que le indican que otro tipo de hombre le conviene. Después de todo, afirma la joven, la familia y los amigos son para toda la vida, los novios y novias no.
Romeo por su parte recuerda que ocupar él solo la cama de dos plazas le permitirá recuperar un sueño placentero y sin distracciones.
Ambos pues, vuelven a estar solos.
Los amigos, compañeros de trabajo y facultad y el cuñadito de ella vuelven al "fútbol cinco", a la iglesia, a los happy hours, y a su mundo de fantasías sexuales irresueltas; las amigas recuperan la voluntad de estudiar y se ponen de novio, o sea que no tienen tiempo para Julieta, y el papá y la mamá hacen un viaje de segunda luna de miel al Caribe. El tío Martín ha decidido casarse con una profesora del colegio donde enseña arte escénico.
Julieta vuelve a quedarse sola mirando a Discovery Channel mientras vuelve a engordar comiendo empanadas enviadas por un delivery de la zona. Romeo, por su parte, está pensando en hacerse sacerdote budista o maestro sufi, para evitar volver a caer en las tentaciones del amor carnal, que solo trae desilusiones.
Por lo pronto va al laverrap con un changuito para que nada, siquiera su tedio existencial, vuelva a rodar por el suelo. Nunca jamás volverán a estar juntos, por toda la eternidad. Y las almas miserables que los rodeaban ya pueden descansar tranquilas,
luego de haber hecho, sin saberlo, todo lo necesario, para que Shakespeare
siga teniendo razón.
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