El Papa concede Indulgencia Plenaria por el Año Eucarístico

Juan Pablo II dispuso con ese motivo la concesión del perdón para todos los fieles que participen en una misa, en la adoración eucarística o en una procesión de la Eucaristía, informó hoy el Vaticano

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(EFE) -  "Se concede con motivo del Año de la Eucaristía (convocado por el Pontífice desde octubre de 2004 hasta el mismo mes de 2005) Indulgencia Plenaria a todos los fieles cada vez que participen con atención y piedad en una misa o en un pío ejercicio en honor del Santísimo Sacramento, solemnemente expuesto o conservado en el Tabernáculo", manifestó la Penitenciaria Apostólica en el decreto que establece la decisión papal.
 
La indulgencia, según el decreto firmado por el cardenal James Francis Stafford, será aplicada en las condiciones que establece la Iglesia, es decir, si el fiel se ha confesado, ha tomado la comunión y ha rezado según las intenciones del Sumo Pontífice.
 
Los fieles que por enfermedad u otras causas justas no puedan visitar el Santísimo Sacramento en una iglesia u oratorio también podrán conseguir la indulgencia plenaria en su casa o donde se encuentren, siempre -según el decreto- que además de tener la intención de cumplir lo más pronto posible las tres condiciones se unan interiormente a un rito o a una función en honor del Santísimo, recitando el Padrenuestro, el credo y una pía invocación a Jesús.
 
La indulgencia es la reducción o eliminación de las penas que derivan de haber cometido un pecado y que puede ser obtenida en determinadas condiciones siempre que se esté en estado de gracia, según precisa el "Enchiridion Indulgentiarum", manual de las indulgencias revisado en 1999, con motivo del Jubileo de la Iglesia Católica del Año 2000.
 
Las indulgencias aparecen por primera vez en 1091. Permitía conmutar la penitencia por obras públicas, como la construcción de iglesias.
 
Los papas Alejandro II y Urbano II la ofrecieron a todos aquellos que participaban en las cruzadas y Bonifacio VIII, el Papa que convocó el primer jubileo en el 1300, las relacionó con este año santo.
 
Contra la degeneración comercial de las indulgencias en la Iglesia Católica se levantó Lutero. Era el 1517 y de allí partió la reforma luterana, el protestantismo.
 
La Penitenciaría de la Curia Romana precisó tras la revisión de la "Enchiridion Indulgentiarum" que el propósito de la indulgencia no es sólo ayudar a los fieles a descontar las penas del pecado, sino impulsarles a realizar acciones de piedad, de penitencia y de caridad.
 
Para obtener una indulgencia todos los pecados tienen que estar confesados, se tiene que haber hecho la comunión y rezado "y sobre todo tener el corazón libre, ya que si hay pecado, aunque sea venial, no puede haber indulgencia plenaria", según el manual.
 
El manual también prevé la concesión de indulgencias parciales a quienes al cumplir con su deber y soportar las adversidades de la vida se dirigen con humildad a Dios, aunque sea con una simple plegaria.
 
También a quienes con fe y misericordia ponen sus bienes y ellos mismos al servicio de los necesitados y a quien con espíritu de penitencia se priva espontáneamente y con sacrificio de alguna cosa lícita.
 
Entre estas últimas se encuentra el que un fumador empedernido deje de fumar varios días o que algún habituado a beber cada día un vaso de vino lo evite durante semanas.
 
El manual de las indulgencias dice asimismo que pueden obtenerlas quienes den testimonio público de su fe en determinados momentos de la vida diaria participando en los sacramentos y anunciando a quienes no creen, con palabras y obras, la salvación cristiana.
 
Ante la mala fama de las indulgencias, debido a errores del pasado, el Vaticano ha insistido en que se debe superar la "imagen comercial" a la que aún siguen ligadas, porque estas son gratis.