Sigue la tensión en Bolivia

Se complicó aún más la situación del presidente Carlos Mesa, al rechazar los sectores políticos de las ciudades de El Alto y Santa Cruz de la Sierra sus propuestas para poner fin al paro

Las Juntas Vecinales de El Alto consideraron anoche insuficiente el anuncio gubernamental de rescindir el contrato con la empresa de capitales franceses de agua potable y le exigen un decreto que obligue a su salida inmediata del país, informó la agencia italiana de noticias Ansa.

La rescisión de ese contrato era, inicialmente, la única demanda del paro que iniciaron el lunes los vecinos de El Alto, la ciudad con mayores niveles de pobreza y conflictividad social del país.

En las últimas horas los vecinos sumaron a esa demanda la exigencia de que el gobierno deje sin efecto el alza de los combustibles, nacionalice los hidrocarburos, rebaje las tarifas de electricidad y acelere el juicio al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.

Para compensar el alza de los combustibles, el gobierno ofreció un bono único de 100 bolivianos (unos 12 dólares estadounidenses) a los empleados públicos y aumentar en 50 por ciento el presupuesto para el programa de empleos eventuales.

Anoche, una reunión ampliada de Juntas Vecinales ratificó el paro, al rechazar una carta del ministro de Servicios y Obras Públicas, Jorge Urquidi, que anunció que el gobierno rescindirá el contrato a la empresa de agua, vigente desde 1997, "en forma concertada y por las vías legales que le asistan".

Mientras tanto, mil kilómetros al sureste de La Paz, los dirigentes cívicos y empresariales de Santa Cruz consideraron "ridículo" el ofrecimiento de compensaciones del gobierno y decidieron mantener el paro que iniciaron ayer.

El gobierno considera imposible mantener la subvención a los combustibles que, desde 2000, representó un costo de más de 215 millones de dólares al Tesoro, y que asegura provocó desabastecimiento de gasoil debido a que era exportado de contrabando por la diferencia del precio interno subsidiado y el del mercado internacional, al cual lo exporta el país.

Tanto en El Alto como en Santa Cruz la protesta que paralizó a ambas ciudades transcurrió en forma pacífica. Mesa había advertido el domingo, en un mensaje al país, que si las protestas generaban violencia estaba dispuesto a renunciar.

Al promediar la jornada, centenares de manifestantes se concentraron frente a la planta de tratamiento de Aguas del Illimani, en El Alto, para expresar su protesta. En Santa Cruz, grupos de la Unión Juvenil Cruceñista, que portando ponchillos color verde patrullaron calles y avenidas para reclamar adhesión al paro, mantuvieron algunos altercados con vecinos.

En ambas ciudades, los puntos estratégicos permanecieron bajo fuerte vigilancia policial. El paro en El Alto aisló a La Paz con el resto del país, por vía terrestre, pues los vecinos bloquearon todos los caminos de acceso a esa ciudad, que es paso obligado para viajar al interior. También fue imposible llegar en vehículo hasta el aeropuerto internacional.

En Santa Cruz, los bloqueos impidieron no sólo circular por la ciudad, sino también viajar al interior. Los dirigentes del paro anunciaron que al concluir el miércoles evaluarán la situación y decidirán "nuevas medidas de presión", si es que el gobierno no satisface hasta entonces sus demandas.

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