El desafío de los deportes extremos llega a la playa

Con la llegada estival, los deportes alternativos son una buena opción para los veraneantes inquietos. En la costa y en la Cordillera ya se puede practicar bungee jumping, sandboard y zorbing, entre otros

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Con el calor y las vacaciones llegan las posibilidades de explorar nuevos deportes. En este caso, los llamados deportes extremos, que son furor en la costa atlántica y otros lugares turísticos.

El más novedoso es el zorbing, una actividad llegada de Nueva Zelanda. Se trata de un desafío a la velocidad que ya está en Alemania, Suiza, Austria y por supuesto, la Argentina.

Básicamente, el zorbing utiliza una gran pelota de PVC transparente, de unos tres metros de diámetro. El practicante se mete dentro de la pelota y se tira por una colina, ladera o terreno semejante. También se puede practicar en una superficie plana, pero la velocidad será mucho menor.

Los más arriesgados eligen los médanos o montañas como las de Bariloche, donde se encuentra la representación de Zorb Brand, la empresa patrocinante de esta exótica actividad.

Según los registros tomados por los deportistas, una pelota de zorbing puede llegar a levantar 50 kilómetros por hora, cuesta abajo.

Adrenalina playera
El verano 2005 llegó a la playa con varias propuestas de deportes extremos. Entre ellas se destacan el sandboard y el bungee jumping, dos alternativas no aptas para cardíacos.

En el primer caso, se trata de una variante ?como todos los ?board?- de un deslizamiento en una plataforma, en este ocasión, sobre la arena.
Uno de los precursores en este deporte fue Pinamar, donde el balneario La Frontera fue el elegido para practicar deportes alternativos en general.

En el sandboard, el deportista se tira con los pies ajustados a una tabla especial que se desliza sobre los médanos. A la parte inferior de la tabla se le debe colocar cera, preferiblemente líquida, antes de cada deslizamiento, según aconsejan los hermanos Orsi ?Diego, Fabián y Gustavo-, propietarios de Sandwave, fabricante de tablas.

En su defecto se podrá usar vela, parafina o grasa.

Otro de los requisitos, antes de empezar con el deporte, es controlar que la arena esté seca y firme, para que se produzca un buen deslizamiento. Otros lugares donde se puede practicar el sandboard son Villa Gessell, Necochea, Puerto Madryn y San Rafael, Mendoza.

En otro ámbito, los sandboardistas disfrutan de las dunas de Jujuy. Se llaman ?Huancares" por el sonido que hace la arena y tienen unos 300 metros de altura.

La velocidad que alcanza el deslizamiento oscila entre 40 y 50 kilómetros por hora.

La otra opción para esta temporada será el bungee jumping, o salto con elástico, como lo llaman los españoles.

En síntesis consiste en tirarse desde determinada altura en caída libre, con un elástico atado a las piernas. Este es, tal vez, el deporte más adrenalínico y uno de los más antiguos. Su origen es un rito procedente de las Islas Nuevas Hébrides, en Oceanía, llamado Gkol.
Los habitantes de la isla debían demostrar el paso de la adolescencia a la adultez subiéndose a unas torres hechas de caña, de unos 25 metros de altura, desde donde se lanzaban al vacío atados, en los tobillos, con ramas de vid.

Aunque algunos lo relacionan al puenting, otro deporte extremo, sus orígenes son diferentes. El puenting surge de las caídas históricas de los escaladores: de allí que los escaladores deciden controlar la caída. En el bungee jumping se utiliza un arnés y un elástico, que permite el rebote luego de lanzarse. En el puenting solo hay una cuerda, con lo que no hay rebote.

Denise González Eguilior
deguilior@infobae.com

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