Necesitás:
Agua
Algodón
Crema limpiadora
Una mascarilla o la siguiente receta: 2 cucharadas de yogur preferiblemente sin sabor, una cucharadita de miel, dos cucharadas de avena entera y, si tu piel es grasa, unas gotas de limón.
Te de manzanilla
Limpiate el rostro con agua tibia. Poné agua a calentar y cuando hierva ponele el té de manzanilla. Poné la cara cerca para que los vapores te abran los poros y las impurezas salgan. Podés hacerlo por 5 minutos.
Guardá media taza del agua de manzanilla y ponele unos hielos para que se enfríe rápido. Cuando esté fría sumergí dos pedazos de algodón para cubrir tus ojos mientras tenés la mascarilla puesta.
Ponete la mascarilla sobre el rostro, acostate y relajate por 10 minutos (5 si estás muy apurada).
Limpiate la mascarilla con agua y al final aplicate con otro algodón el resto del agua de manzanilla como tónico. Te relajará y tu piel sé vera saludable y radiante.
Lavate el pelo como de costumbre. Secalo si querés; podés usar un cepillo grande, de lo contrario solo secalo tratando de moverlo y darle volumen.
Una vez seco ponete ruleros medianos y aplicá fijador solo en las raíces. Pasate el secador de pelo un par de veces. Tené cuidado; algunos fijadores baratos pueden crear grandes problemas en el pelo al secarlo con ruleros porque se derriten actuando como goma.
Dejá los ruleros por 20 minutos. Podés ponerlos en toda la cabeza o sólo al frente y en la coronilla. Quitá los ruleros y cepillate el pelo con cuidado para no perder las ondas. Aplicá fijador o gelatina si necesitás un producto para dar brillo o controlar el frizz.
Necesitarás:
Un palito de naranja para empujar las cutículas
Esmalte de uñas
Removedor de esmalte (acetona o similar)
Algodón
Una bandeja pequeña con agua para sumergir los dedos
Exfoliante o usá esta receta: dos cucharadas de azúcar o sal fina, dos cucharadas de aceite
Lima de uñas
Limate las uñas en la forma que desees. Lavate las manos y aplicate el exfoliante, restregándolo suavemente en las manos. Lavate con agua sólo al final.
Quitá el esmalte con un algodón y quitá esmalte o acetona y asegurate de limpiar bien las uñas porque si hay aceite el nuevo esmalte se te caerá muy rápido.
Sumergí los dedos en agua tibia por 3 minutos y empuja las cutículas con el palito.
Aplicate el esmalte y una vez que termines, esperá dos minutos y aplicá una segunda capa. Si deseás, podés poner protector.