Tatuajes a granel

En Córdoba, creció un 500% el arte del dibujo en la piel. Los chicos, desde los ocho años, hasta se hacen piercings. En los grandes, dicen que se trata de "adolescentización". Angelina Jolie, en la foto, se hizo un tigre hace poco en la espalda

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Según reporta La Voz del Interior, de Córdoba, una nena de 8 años convenció a su madre de ponerse un aro en el ombligo. 
 
"Hace tiempo que las perforaciones y los tatuajes han dejado de ser una marca de sectores marginales para ser una moda", afirma el diario cordobés.
 
?Hoy se tatúa todo tipo de gente, de todas las clases sociales y económicas?, explicó ?Pippo?, tatuador desde hace 15 años.
 
Edgar Nieto, dueño de un local hace ocho años, coincide: ?Van muchas chicas de 8 a 13 años con los padres, para ponerse aros?.
 
Hay 40 tatuadores legales en la ciudad de Córdoba, según Margarita Sirabegna, subdirectora de habilitación de negocios de la Municipalidad, y cerca de un centenar que funcionan en domicilios particulares. Sostiene que en los últimos cuatro años la demanda de tatuajes creció hasta un 500 por ciento.
 
 
Un grupo de investigadoras de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) ?las psicólogas Marta Vega, Mabel Belcaguy, Alicia Farro y Ana Clara Giménez? realizaron un estudio sobre el fenómeno. ?Los tatuajes y perforaciones inscriben al portador en un grupo con una identidad compartida (la de los tatuados o la de los autodenominados ?ferreteros? o ?agujereados?). Al mismo tiempo que otorgan una identidad individual?, indicaron las especialistas a La Voz del Interior.
 
En el caso de los mayores, consideran que es una manifestación de la ?adolescentización de muchos adultos, que se apropian de los emblemas identificatorios de la juventud?.
 
Los tatuadores consideran que el incremento de la demanda está relacionada con la publicidad. ?Se ven deportistas, modelos, cantantes con tatuajes o con aros en alguna parte del cuerpo?, dijo Pippo. ?Se los hacen por diferentes motivos. Por gusto personal, por promesas o porque está de moda?.
 
Belcaguy y Vega indicaron que las marcas en el cuerpo crean ?la ilusión de un saber inmediato sobre el otro, disminuyendo la ansiedad?.
 
 
La técnica habitual consiste en que una aguja esterilizada y descartable penetre al menos dos milímetros en la piel y deje células de pigmento ?con tinta vegetal o mineral?. La marca es eterna, aunque existen técnicas caras (una sesión de láser puede rondar los 500 pesos) y dolorosas que permiten eliminarlos.
 
?La gente que consulta para eliminarlos es porque quiere entrar a la Policía o al Ejército, donde la condición es no tener tatuajes. Pero las consultas son escasas entre quienes tienen tatuajes modernos?, explicó Mirta Roatta, jefa del departamento de plástica del Hospital Clínicas.
 
La cirujana plástica estimó que de las consultas recibidas, sólo el dos o el cinco por ciento son por eliminación de tatuajes.
 
?La causa de quienes quieren borrarlos apuntan a que no consiguen trabajo porque tienen tatuadas zonas del cuerpo que no pueden ocultar. También aquellos que tienen tatuajes caseros que se hacen en los barrios o en las cárceles?, dijo Roatta.