Alguna vez, el anillo de casado le jugó una mala pasada a Nery Pumpido. El arquero, se engancho con el travesaño, y casi pierde un dedo.
Algo similar le pasó ayer al suizo Paulo Diogo, medicampista del Servette, quien sufrió la amputación del dedo anular de su mano izquierda, después de quedar enganchado en la cerca de alambre perimetral del campo de juego.
El Servette goleó al Schafthausen por 4-1 y el futbolista de origen portugués anotó el tercer tanto. Diogo, quien contrajo matrimonio hace poco, no se dio cuenta de que su anillo de casamiento había quedado enganchado y se cortó las dos articulaciones de su dedo cuando se bajó del alambrado.
Para colmo, el jugador recibió una tarjeta amarilla por excederse en la celebración.
Los médicos de un hospital de Zurich no pudieron reimplantarle las articulaciones del dedo y aconsejaron la amputación.