En Europa, tomar un vaso de cerveza o de vino ya no es sinónimo de glamour, ni de clase. Una simple botella y una copa transparente son los nuevos instrumentos de la moda sibarita. Porque, ahora, los europeos y los norteamericanos prefieren el agua mineral.
La moda del agua llevó al florecimiento de los bares de agua, que, además de servir el líquido cristalino, ofrecen un espacio moderno, agradable, de relax.
La vida por un vaso
Los primeros bares de agua surgieron en los Estados Unidos a mitad de los años ocheta, pero la mayoría de estos lugares han desaparecido.
Unos años más tarde, un hombre de negocios japonés que paseaba por Rodeo Drive, en la costa oeste, decidió que era hora de poner un bar basado en agua, luego de recorrer Beverly Hills sediento y en busca de un vaso.
Entre tanto, en París se inauguraba Colette, tal vez el water bar más famoso. Colette era una mezcla fina de diseño, belleza y el líquido vital. Hoy, el local de la calle Saint Honoré tiene tres pisos con productos de belleza, exhibiciones de arte y fotografía. El bar está en la planta baja y actualmente tiene la carta de aguas ?sí, como la de vinos- más extensa del mundo.
Luego, los norteamericanos vieron la veta del negocio y los bares de aqua vitae se extendieron como ríos.
La moda llegó a Canadá. En diciembre de 2000 abrió Exos, un bar de agua de Montreal con lo último de diseño e infraestructura. En el lugar se pueden tomar botellas y copas de 30 marcas americanas y europeas. Lo más extravagante es pedir agua de glaciar y, si la meta es probar es algo saludable, agua con oxígeno agregado.
Pero no sólo de agua vive el hombre. Los bares de aqua ofrecen glamour, tecnología y distensión. Inclusive los más antiguos han sabido encontrarle la vuelta. Por ejemplo, cerca de Kansas City se encuentra la estación termal Hall of Waters, creada en los años 1930. El destino de la estación era simplemente una terma. Sin embargo, luego se construyó una instalación sobre el manantial de Siloam, con bar de agua incluido. Allí ofrecen un healthy happy hour y shows de jazz para acompañar los sorbos incoloros.
Las joyitas para visitar en materia acuosa son el Chez Théaux, un bar en Toulouse (Francia), donde sirven Chateldon, la primer agua mineral comercializada en el país, que data del siglo XVIII.
Allí, como en Colette y otros lugares exclusivos del mundo, también venden Highland, un agua escocesa para acompañar el auténtico scotch o whisky escocés.
También hay expertos
El auge de estos bares fue acompañado de especialistas en degustar el agua, determinar si la acidez o alcalinidad eran buenas, si el líquido tenía el sodio adecuado. Los sommeliers de agua, como los del vino, encontraron el lugar ideal para sus consejos sobre la temperatura a la que debe servirse el agua.
Además, recomiendan que platos son los ideales para mezclar con agua y cuáles no (como las pastas o harinas de mandioca, que con el agua hinchan el estómago).
Latinoamérica, todavía rezagada
La moda del líquido cristalino recién asoma en América latina. En la ciudad brasileña de San Pablo hay un bar de agua que tímidamente intenta captar un público moderno y sofisticado. Se trata del Bar Emporio Santa María, en San Pablo, donde hay más de 20 marcas de agua para degustar: entre ellas, Perrier, Evian, Vittel, todas de Francia.
También, Wattle Springs de Australia, Calistoga Mineral Water, en el Napa Valley norteamericano.
La Argentina, aún no tiene sus propios bares de agua. El líquido vital recién se ve en los grandes hoteles de cadena, que ponen aguas minerales a disposición de turistas y clientela exclusivísima. Pero no faltará mucho para que los argentinos se tienten con un vaso incoloro y aprendan a catar el líquido que los mantiene vivos.
Denise González Eguilior
deguilior@infobae.com