Buenos Aires vivió la mayor fiesta de música electrónica del país. En su cuarta edición, Creamfields reunió a 55 mil fanáticos y batió récord de asistencia.
El maratónico show empezó a las 15 hs. del sábado y se extendió hasta las siete. Los 250 mil watts de potencia llenaron de sonido la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors, en Costanera Sur.
Los fanáticos del dance, que sumaron mas de 55 mil adeptos, se dejaron llevar por el frenesí de la música y formaron una coreografía involuntaria de movimientos guiados por el ritmo electrónico.
En los rostros de los jóvenes se cruzaba la excitación y la devoción por esa mezcla de sonidos que devolvían los parlantes. Las 55 mil almas bailaban y disfrutaban de un encuentro que traspasó las fronteras británicas para convertirse desde 1998 en el referente de la cultura rave en el país.
Creamfields BA y su propuesta de 16 horas dedicadas completamente a la música tecno tuvo como epicentro el predio rodeado de arboledas de 13 hectáreas sobre el río, situado en la ex ciudad deportiva de Boca, en la costanera sur
La Argentina es el país pionero en insertar a Creamfields en América del Sur. Con 50 mil entradas vendidas y 5 mil personas invitadas, anoche Buenos Aires no tuvo absolutamente nada que envidiarle a la cuna del festival porque la concurrencia porteña igualó a la de Liverpool dos años atrás.
El megaevento reunió un menú sobresaliente de 90 artistas extranjeros y locales. Las figuras clave de la noche fueron Paul Oakenfold, Deep Dish, Darren Emerson, Zuker XT, y el ?niño mimado? argentino, Hernán Cattáneo.
Las horas pasaron, los ritmos se repitieron y la adrenalina del público no tenía descanso, pero los devotos del tecno se olvidaron de la fatiga por un rato para dejarse envolver por la magia del momento.