El plan para la deuda no logra aún el aval del G-7

El acuerdo con los acreedores locales no generó las repercusiones esperadas. Intensas gestiones. Nielsen, en Europa con autoridades del FMI y los países desarrollados

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A pesar de los avances concretos en la negociación con los acreedores para salir del default, el Gobierno no logra despejar aún las resistencias de los países desarrollados que mantienen la presión para que se flexibilice la oferta a los tenedores de bonos extranjeros.

Ni siquiera los Estados Unidos, el país que más apoyó a la Argentina en las negociaciones con el FMI, envió una señal de respaldo concreta tras el acuerdo con las AFJP, bancos y aseguradoras, lo cual inquieta a los funcionarios del Ministerio de Economía. Particularmente al secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, el principal negociador con los organismos, a cargo también del proceso de reestructuración de la deuda, quien corroboró en las últimas horas el cuadro de situación.

El funcionario llegó ayer a Frankfurt para participar de la reunión del G-20, preparativa del encuentro que mantendrán a mediados de noviembre los ministros de Economía y presidentes de bancos centrales de los países industrializados junto con los emergentes.

Para esa fecha, el Gobierno estará dando los primeros pasos en los mercados internacionales para cerrar el canje, con lo cual en Economía buscan potenciar la operación con el apoyo de las naciones más poderosas.

La tarea no es para nada sencilla. Nielsen explicará en todas las reuniones bilaterales que están marcadas en su agenda, tanto con funcionarios norteamericanos como con autoridades europeas e incluso del Fondo Monetario, el acuerdo alcanzado con los inversores institucionales argentinos, el que garantizaría una adhesión mínima al canje de 45% de la deuda en default, según fuentes oficiales.

Sin embargo, en el equipo económico reconocen que los avances con los acreedores locales no tuvieron la repercusión esperada. Fuentes de la cartera admitieron que el gobierno de los Estados Unidos abandonó la posición de fuerte respaldo mantenida hasta ahora y, si bien no está del lado de los países duros con la Argentina, no juega el rol activo que tuvo hasta mediados de año.
Sin reacción

?Estados Unidos no reacciona. Si lo hubiera hecho, el comunicado del G-7 que salió durante la Asamblea del Fondo hubiera sido otra cosa. No podemos contar mucho con ellos?, aseguró un colaborador de Lavagna.

Otro asunto vinculado a la relación con la administración de George Bush preocupa también en Economía: independientemente del resultado de las elecciones del mes próximo en ese país, el subsecretario del Tesoro norteamericano, John Taylor, el principal nexo entre el Gobierno y los Estados Unidos, dejará su cargo.

Desde la perspectiva oficial, la relación con el subsecretario, el funcionario norteamericano que mejor conoce la economía argentina, fue determinante para lograr el apoyo de ese país.

Pero está prácticamente descartada la presencia de Taylor en la reunión del G-20, por lo que Nielsen se reunirá con Randy Quarles, el funcionario del Tesoro que lo reemplazará en el viaje. Tampoco está prevista la asistencia de la vicedirectora del FMI, Anne Krueger, por lo que los contactos se desarrollan con el cuarto hombre en la jerarquía del Fondo, el mexicano Agustín Carstens.